Lo peor de cada año, es lo inevitable: muere mucha gente única. Ok, es cierto, todos somos únicos a nuestra manera, pero también es cierto que hay personas más únicas que otras. Ingmar Bergman fue una de ellas. Su muerte en el 30 de julio de 2007 dejó al mundo del cine con un gran vacío que parece destinado a nunca ser llenado.
Pero sorpresivamente su partida del mundo terrenal dejó una polémica impensada. Uno de los críticos de cine más respetados del mundo, el Sr. Jonathan Rosenbaum, publicó en The New York Times una columna de opinión donde asombró a todos al cuestionar la genialidad de Bergman. No pudimos mantenernos al margen del debate, primeramente porque nos encanta debatir, y en segundo término porque los argumentos planteados por Rosenbaum nos parece que son un buen punto de partida como disparador de pensamientos incluso más allá de la obra de Bergman.
Además, es la oportunidad de presentarles a un nuevo colaborador de Velvet, Pedro Stelkic, amante del cine de pura cepa, de los que ya no quedan muchos. Pedro se indignó con la nota de Rosenbaum y decidió contestarle. Esa es la actitud. Les dejamos una traducción de la nota de Rosenbaum y la respuesta de Pedro:
» Escenas de una carrera sobreestimada, por Jonathan Rosenbaum [traducción]
» Escenas de un crítico sobreestimado, por Pedro Stelkic