Asiduamente
se suelen asociar mentalmente a las adaptaciones cinematográficas
de cómics norteamericanos con las superproducciones hollywoodenses,
como ser el caso de las películas 'Spiderman', 'Batman'
o la excelente Hulk. Pero
mientras tanto existe una relación en crecimiento entre
el cine independiente y el cómic underground de dicho país,
en un lazo que no es nada azaroso y que hasta comparte cierta
visión creativa. Por lo menos hasta comienzos de los noventas
(1), la industria de la historieta
norteamericana estuvo monopolizada por las poderosas Marvel
y DC Comics, dedicadas casi por completo al género de superhéroes.
Las visiones distintas, centradas en lo humano por sobre
el hegemónico modelo superheroico, debían caer ineludiblemente
en el underground, la autoedición y las pequeñas tiradas
para fieles seguidores. De esa gesta, allá por 1976 salió
a la calle el cómic ’American Splendor’, fiel reflejo
de la vida, “obra” y visión del mundo de un don nadie llamado Harvey Pekar.
Más
de 25 años después, ‘American Splendor’ tiene una de las
más peculiares adaptaciones cinematográficas que se recuerden,
a cargo de Shari Springer Berman y Robert Pulcini,
dos jóvenes realizadores con experiencia en el terreno documental.
Así como el cómic contó con varios dibujantes que a su manera
plasmaron la vida de Harvey Pekar, los directores tuvieron
el gran acierto de mantener esa multiplicidad de visiones
dentro del film. De este modo, nos encontramos con Paul
Giamatti interpretando a un Harvey Pekar rondando los
cuarenta años, pero además tenemos las propias tiras del
cómic como nexo conductor (un recurso previamente explotado
por Ang Lee en ‘Hulk’) y
al verdadero Harvey como narrador en off y protagonista
de imágenes de archivo de sus apariciones públicas en TV
(2).
Tanto
en el cómic, la película, como en la vida real, Harvey Pekar
es un perdedor existencial, un pesimista militante, un desesperanzado
de la vida. Atado para toda la vida a un trabajo ordinario
como archivista en un hospital de veteranos de Cleveland,
sus únicas pasiones conocidas son el coleccionismo de discos
de vinilo e historietas. Esas dos pasiones hacen que en
uno de sus escasos encuentros afortunados conociese a un
joven llamado Robert Crumb (3)
(James Urbaniak), que luego se convertiría en una
especie de guerrillero y alma mater del cómic underground
norteamericano. De esa amistad, Harvey dislumbró que los
cómics podrían ser el lugar justo para hablar de la nada,
desde la nada misma. Así, ‘American Splendor’ es algo así
como el diario íntimo de un hombre que se desprecia a sí
mismo, pero tiene el buen humor de soportarse a pesar de
las circunstancias. Gran parte de ese aguante se debe a
la compañía de Joyce Brabner (Hope Davis), una maniática
en la misma escala, que sin embargo le sirve de hombro para
soportar el peso de la vida.
Inundada
con un humor irónico hasta en los momentos más duros –lo
que le permiten eludir el melodrama-, el condimento puede
pecar de vouyerista, pero al no intentar dejar una enseñanza,
ni a tender a esa dramatización exasperante propia de los
reality shows, se torna sincera y hasta entrañable.
Harvey
Pekar nació para ser un perdedor y se niega a engañarse
pensando que puede llegar a convertirse en un ganador. Esa
sinceridad tiene sabor a dignidad, que enaltecida con la
coherencia a través del tiempo, termina convirtiéndose en
respeto. Algo que el propio Harvey seguramente tomaría como
una humorada propia de comic-book.