Cine
 
BATMAN INICIA, de Christopher Nolan  
 
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“...los comics de Batman no poseen una estructura tan rígida como la de Superman, sino que por el contrario, están mucho más abiertos a distintas interpretaciones. Por eso, el personaje permite elaborar una película en la que se concilien  fidelidad e interpretación personal... el tratamiento del primer Batman que leí era remarcablemente parecido a Superman... la estructura de la historia seguía  Bruce Wayne desde su infancia a su nacimiento como luchador contra el crimen. Encontré eso bastante molesto, porque mientras ese camino era posiblemente funcional en cuanto a Superman, no había absolutamente nada de exploración o de conocimiento  de la estructura psicológica del personaje...”

En 1989, Tim Burton explicó así varios de los cambios que sufrió la historia original del comic de Batman para su versión cinematográfica. La historia de Batman, a fines cinematográficos, no era apta para un relato mesiánico; no es Superman, ni Spiderman, ni Luke Skywalker, ni Jesús.

Batman (el relato), por sus componentes narrativos esenciales, se asemeja mucho más a un policial negro, que a un relato de héroe tradicional. Convencido de esto, Burton trabajo con Sam Hamm primero, y Warreen Skaren luego, para dar forma a aquella película de 1989, que a más de 15 años de su estreno, sigue conservando intacta su carga estética y los aciertos que la llevaron a batir los records de audiencia, tanto como impresionar a críticos y cinéfilos. No podemos decir lo mismo de las películas de Superman que en aquel entonces tenían menos de una década…y es probable que tampoco podamos decir lo mismo de la mayoría de las adaptaciones recientes de comics, cuando los abominables efectos digitales pasen de moda, y los argumentos perversos  y mediocres sean lo único que sobresalga.

Esta nueva adaptación de Batman para el cine, viene precedida de una campaña de desprestigio a la serie anterior iniciada por Tim Burton, apoyándose en el argumento de que esta vez “si se va a respetar el relato original”. Un fundamento cuando menos poco sólido, si tan sólo pensamos que cualquier adaptación de una obra literaria, nunca, nunca (nunca-nunca) puede ser adaptada con absoluta fidelidad,  y que la sola intención de lograrlo de por sí, representa un despropósito.  Porque sabemos que  -si a esta altura ya no lo tenemos asumido estamos bastante mal-  el cine, las novelas, y los comics, son lenguajes diferentes, y con códigos y estructuras narrativas propios y no siempre funcionales para la transposición. Nada más piénsese en las versiones cinematográficas de cualquier  best seller: cuando están bien resueltas, las películas resignan personajes y subtramas del argumento del libro original, que se traducen en diferentes elementos, o bien se dejan totalmente de lado, en pos de contar la esencia de la historia, y crear una nueva obra (el film), a partir de otra preexistente (el libro). Esto es lo que Tim Burton resolvió a la perfección en 1989; aquella película no era un calco del comic, era una nueva obra, un nuevo relato, que representó el espíritu y la idea central de la obra creada por Bob Kane, y perfeccionada más tarde por Frank Miller y Alan Moore, tal como luego pudimos observar con los casos de  “Alta Fidelidad” (Nick Hornby por Stephen Frears), “El Gran Pez” (Daniel Wallace por Burton), o “Hellboy” (Mike Mignola por Guillermo del Toro), entre otras adaptaciones que cambiaron los relatos originales, pero respetando la esencia del original.

En el caso, de “Batman Begins”, al focalizar el relato en el protagonista, se pone en riesgo una de las características que más se deberían cuidar: el misterio  acerca del protagonista, una de las cuestiones esenciales en un film de Batman, y que era uno de los logros de la versión de Burton.

“Batman Begins”, es en principio un comercial, un medio para vender juguetes. En cualquier juguetería hay 8 modelos de Batman con diferentes versiones del traje que usa en la película. Cualquier expectativa artística del film, comparada con el éxito de la venta de muñecos, que no es necesariamente –se puede deducir- algo que le quita el sueño a los productores.

A pesar de los probables esfuerzos del realizador Chris Nolan, hay dos factores fundamentales que atentan contra la fortuna del film. El primero es su condición innegable de ser una película totalmente innecesaria. Por más de que el director sea un trabajador respetable, ya teníamos una versión cinematográfica sobre los inicios del personaje, una transposición, libre de los vicios que arruinaron a la mayoría de las películas sobre comics que se hicieron desde entonces.  Hubiese sido más interesante (aunque seguramente menos redituable) que esta misma película, y realizada de la misma manera,  no se trate acerca de Batman, sino de alguno de sus personajes secundarios, que varios, y con posibles tramas bastante interesantes (Robin, Nightwing, Azrael, etc).

Si logramos dejar de lado estos prejuicios–lo admito-, sale a la luz la segunda gran dificultad que afecta a “Batman Begins”, y se aprecia directamente en el visionado de la película misma. Aunque Chris Nolan es un realizador respetable, su obra va decayendo en calidad desde “Following”, cada película es peor que la anterior, y “Batman Begins” continúa en la escalada. La mala fortuna de este relato cinematográfico se precipita en todos los aspectos en los que se hace evidente que Nolan no tiene el control total de la obra. Si bien hay momentos bien logrados, y visualmente es irreprochable (la fotografía y el arte son excelentes), esta película no logra sortear la condición de fallida. La música incidental es abrumadora, abochornante, no hay un solo segundo de silencio, de respiro. Un desacierto total la presencia simultánea de Hans Zimmer y James Newton Howard para las partituras, aburren, molestan y ni siquiera dejan un tema que se pueda silbar (como sí lo había hecho Danny Elfman).

La impronta de Hollywood de “dar ritmo” al producto una vez más destruye a una película que posiblemente pudo haber sido más presentable de no parecerse tanto a un videoclip. Pueden llevar un cronometro al cine, ninguna toma dura más de 4 segundos. La película se parece por momentos a un largo separador de MTV, donde no se entiende nada (nada, nada, nada) cada vez que hay una pelea o una persecución. Parece que esta vez ni siquiera funcionan los mensajes subliminales.

David S. Goyer… (¿¿¿tengo que escribir sobre este desgraciado???) Todo lo que ha hecho es -cuando menos- mediocre. Goyer viene de escribir comics, por eso es respetado por algunos, pero, repasemos su carrera, películas que solo se salvan del desastre cuando los directores logran un milagro: podemos ignorar a “Kickboxer 2” (Albert Pyun, 1989), aduciendo que todo el mundo empieza de abajo, y así dejar de lado también la serie de bizarrazadas que escribió hasta llegar a la terrible “El Cuervo 2, Ciudad de Ángeles” (Tim Pope, 1996), una película que tiene todo lo peor que puede tener una adaptación de comic “oscuro”. Luego hizo su mejor (y realmente buen) trabajo, siendo uno de los escritores que no logró destruir con sus correcciones a “Dark City” (Alex Proyas, 1997). Su adaptación de  “Nick Fury” (Rod Hardi, 1998) será recordada porque su única cualidad fue estar protagonizada por el ídolo bizarro David Hasselhoff. Y finalmente, la trilogía de  Blade, donde las 2 primeras resultaban respetables, a pesar de sus argumentos absurdos, pero la última, y dirigida por el mismo Goyer,”Blade Trinity”, expone deja en claro cuales son las motivaciones e intenciones de este “artista”.

“Batman Inicia” tiene los diálogos de Goyer (absurdos y brumadores), la trama de Goyer, la progresión dramática de Goyer. Chris Nolan no pudo salvar este naufragio. La secuencia de la muerte de los padres de Bruce Wayne es de lo más berreta que se ha visto últimamente, desprovista de toda poesía. Los “malos” están construidos con un realismo a la Hollywood de cuarta. Toda la secuencia del entrenamiento ninja en la montaña, donde Liam Neeson es el mentor y Cristian Bale el aprendiz, hace que por comparación “Highlander“ (Rusell Mulcahy, 1985) sea una gloria no sólo del cine, sino de la historia de la humanidad.  Toda la progresión del proceso en que Bruce Wayne asume que debe tomar una identidad secreta para combatir al mal (sobre todo el dialogo entre Alfred y Bruce Wayne en el avión), es redundante, de lo más triste que he visto en un cine desde los avances de la película “Peligrosa Obsesión”. Y todas las escenas sobre el romance forzadísimo entre el protagonista y Katie Holmes no se quedan atrás.

El elenco, en cambio, es perfecto, y se merece una mención aparte. La elección para las  caracterizaciones es el mayor logro de Nolan. Más allá de Bale como Batman (nunca va a haber un Batman que deje contento a todos), el resto del elenco se compone de los actores perfectos para cada rol: Gary Oldman (increíblemente glorioso como Gordon), Michael Caine, Morgan Freeman, Katie Colmes, Tom Wilkinson, Rugter Hauer, Larry Holden,  y sobre todo Cillian Murphy como el Espantapájaros. Lo único que no cierra, es la manera en que Ken Watanabe, junto a Liam Nesson,  hacen y no hacen de Ra’s Al Guhl.

La secuencia del epilogo es la mejor resuelta. Por lo que salimos del cine con una sonrisa (debido al chiste del borracho en el  diario, los pezones de Katie Holmes, y la conversación en la terraza entre Batman y Gordon). Y podemos llegar a pensar de que con todo lo que “Batman Begins” tiene en contra, de cambiar de guionista, y adquirir  Nolan más control sobre la post producción,  es probable que su continuación sea una mejor película, aunque en ella se metan con el Guasón (o Joker), desafiando totalmente a los fans de Burton.

Pero de este film en particular, el público sale bostezando. “Batman Inicia” es una película demasiado larga, aburrida, y densa que, sí, en efecto está mucho más cerca de la serie regular de Batman (no así a las versiones de Miller y Moore), y así dejará felices a hordas de freaks consumidores de comics. Pero no llega a juntar los elementos mínimos para respetarla por sus cualidades estéticas cinematográficas.

“Batman Begins” se acerca más al comic, sí. Pero para ello se aleja del cine.

 
Batman Begins
 
 
EE.UU., 2005, 140 minutos.
 
     
Dirección: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan & David Goyer, basándose en personajes creados por Bob Kane
Producción: Larry J. Franco, Charles Roven, Emma Thomas
Fotografía: Wally Pfister
Montaje: Lee Smith
Música: Hans Zimmer, James Newton Howard
Diseño de Producción: Nathan Crowley
Distribuidora: Warner
Estreno en Argentina: 16 de junio de 2005
Intérpretes: Christian Bale, Michael Caine, Gary Oldman, Liam Neeson, Katie Holmes, Morgan Freeman, Ken Watanabe, Tom Wilkinson
 
     
Publicación: Julio 2005
 
 
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Christopher Nolan


 
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