Cine
 
EL CIELO GIRA, de Mercedes Álvarez  
 
Los Instantes Previos
 
   
 

En sus casi dos horas de duración, “El Cielo Gira” se deja constancia de una extinción. No una ya acontecida a la que solamente podamos remitirnos mediante huellas, sino una que está aún en tránsito y que inexorablemente se consumará a la brevedad.

En un pequeño pueblo de España (cuyo nombre no recuerdo y seguramente en poco tiempo nadie recordará) sólo quedan catorce habitantes, todos ellos ancianos. Cuando la extinción se concrete, no quedará nadie que continúe con las tradiciones particulares de los habitantes de ese pueblo. Que extienda su  historia, sus anécdotas. Sólo quedará lo registrado en esta obra.

Sucesivamente se presentan varias alusiones a otras formas de vida también extintas, ya sean los dinosaurios o los antiguos habitantes de Numancia. Sus huellas están sobre la superficie, o emergen al remover apenas la tierra con el arado. Ellos fueron antiguos moradores de este mismo territorio en donde aún viven los simpáticos ancianos protagonistas de este film y donde mañana habitarán otras personas o animales, seguramente muy diferentes. De algún modo esta comparación asemeja estos diferentes tipos de extinciones y pone en evidencia con cuanta asiduidad hablamos de la extinción de los osos panda cuando apenas sabemos de las culturas que desaparecen.

A diferencia de la huella de los dinosaurios, esta huella que es la película no es azarosa. Es fruto de la voluntad de una persona de registrar y difundir aspectos de la vida que de otro modo permanecerían ocultos. Es cómo si el dinosaurio se hubiera esforzado en pisar con tanta fuerza para que su marca perdurase indefinidamente. 

Tal vez resulte cómica, en el comienzo de esta obra, la explicación que da una anciana sobre los restos fósiles de un animal prehistórico. Lo hace señalándolos con su bastón, mientras desarrolla la explicación al mejor estilo de un guía de turismo interpolado con reflexiones existenciales.  Pero a lo largo de la película se pondrá de manifiesto la analogía entre los personajes de la película, vivos ante nuestros ojos, y los animales ya extintos apenas imaginables en base a huellas menos fieles que la producidas por el cine. Y esta mera anécdota quedará resignificada en base a ocupar un lugar en la sintaxis del film que la excede e incluye. Probablemente se vaya tornando cada vez más nostálgica en la mente del espectador, conciente él también de su finitud.

De lo particular se pasa a lo universal sin ningún tipo de gradación, y “El Cielo Gira” es a la vez un documental sobre los una pequeña aldea y una metáfora sobre la vida de cada uno de nosotros. El espectador es interpelado, pero de un modo calmo, suave, casi imperceptible como lo es el paso del tiempo. Paro tan irrevocable cómo el mismo.

Desde el punto de vista de su realización cinematográfica, es un ejemplo de dos problemáticas fundamentales en la realización cinematográfica. La primera es la presencia de la cámara. A no ser que se trabaje con cuestionables cámaras ocultas, lo que buscan gran parte de los documentalistas es que la presencia de la cámara se borre de la conciencia de aquellos a quienes se está filmando. Es presumible que esto no se logre jamás por completo, pero por las imágenes y diálogos que se desarrollan en esta obra, podemos decir que Mercedes Álvarez logra transmitir la sensación de que lo ha logrado. Esta búsqueda de la invisibilidad del artificio puede ser cuestionable en muchos casos. Pero desde que existen secuencias en las que se explicita el discurso, las secuencias de aparente invisibilidad de la cámara son aceptadas de otra manera. No se trata de un vil intento de engañar, sino de un amable intentar trasmitir ciertas impresiones lo más fielmente posible. Por otro lado, esta aparente estrategia de reproducción mecánica está subordinada a una sintaxis metafórica, y toda metáfora puede entenderse como una explicitación del código, ya que lo acerca a los límites.

Esta búsqueda de la invisibilidad durante el rodaje se relaciona muchísimo con la otra problemática: la escasez del tiempo. Para captar cada una de las vicisitudes que se muestran en esta obra, casi todas inesperadas e incalculables en el momento de comenzar el rodaje, Mercedes Álvarez requirió de un año en la aldea (en contraposición a las pocas semanas otorgadas inicialmente por el productor). La relación del cine con el tiempo es contradictoria. El cine es la forma de expresión que mejor puede modelarlo, esculpirlo, asirlo. Sin embargo, en relación con los requerimientos económicos/financieros, usualmente se dispone de poco tiempo para la realización de muchas películas. O en todo caso, de menos del deseable. La decisión (y la posibilidad) de haberle otorgado al rodaje el tiempo necesario, es lo que hace posible que “El Cielo Gira” sea lo que es y estemos recordándola. 

 
El Cielo Gira
 
 
España, 2004, 115 minutos.
 
     
Dirección: Mercedes Álvarez
Guión: Mercedes Álvarez, Arturo Redin.
Producción: José María Lara.
Dirección de fotografía: Alberto Rodríguez.
Montaje: Laurent Dutreche, Guadalupe Garcia, Julia Juaniz, Sol López, Guadalupe Pérez.
Intérpretes:  Peio Azketa, Antonio Martínez,  Silvano García,  José Fernández, Cirilo fernández, Josefa García, Áurea Mingo, Milagros Monje, Elías Álvarez,  Crispina Lamata, Valentina García, Blanca Martínez, Román García, Salah Rafia, Hicham Chate,  Alfredo Jimeno, Salvador Rmo, Juan Iglesias, Nemesio Monje, Sara García.


Distribuidora: IFA Cinema
Estreno en Argentina: 4 de Octubre de 2007
 
     
Publicación: Mayo 2005
 
 
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Mercedes Álvarez


 
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