A primera vista, "Embriagado de Amor" resulta ser otra más de las historias de amor tradicionales ya plasmadas en la pantalla hollywoodense innumerables veces. A segunda vista, sabemos que detrás del film existe alguien como Paul Thomas Anderson, y entonces las cosas cambian. Ahora nos encontramos con algo bastante más extraño y difícil de calificar.
Fiel a sus manos mágicas, Paul Thomas Anderson hace de aquello que parecía una tímida comedia romántica convencional, una pieza cargada de elementos insólitos que la transforman a cada paso. Inicialmente, la película se nos presenta en pequeñas piezas inconexas: gags que parecen inefectivos, eventos que no tienen causa aparente, personajes construidos de manera confusa. Hacia el final, la comedia romántica tradicional deja de ser tal para convertirse en un híbrido extraño que, sin embargo, adquiere su propia lógica a tal efecto.
Barry Egan (Adam Sandler) es un maníaco depresivo, solitario y con ataques de violencia, que trabaja como vendedor en un depósito en Los Angeles. Tiene siete hermanas que abusan de su bondad, viste, siempre y sin ninguna razón aparente, un acartonado traje azul, y posee un nuevo objetivo en su vida por el cual se cree sumamente astuto: gastar cientos de dólares en la compra de cientos de budines para acumular suficientes millas a fin de viajar gratis durante el resto de su vida. El encuentro con Lena (Emily Watson) también se produce de manera inesperada cuando una de sus hermanas se la presenta, y así lo enamora súbitamente. Como si esto fuera poco, una conversación que mantiene en una hotline traerá aparejada persecuciones y amenazas de muerte al mejor estilo de un thriller, con el condimento de que su provocador será un señor (el nunca faltante en las películas de Anderson, Phillip Seymour Hoffman) que, además de encargarse de administrar dicha línea telefónica, también se dedica a la venta de colchones.
La película está plagada de estas situaciones excéntricas. La propia elección de la pareja protagónica resulta extraña. Antes de "Embriagado de Amor" (y aún después también) era difícil imaginarse al delirante comediante norteamericano Adam Sandler ("La Mejor de Mis Bodas", "Un Papá Genial") componer una pareja de idílicos enamorados con la actriz seria europea Emily Watson ("Contra Viento y Marea", "Las Cenizas de Angela", "Gosford Park").
Presentándose como una fuerte marca personal, Paul Thomas Anderson confirma la predilección por exponer los mismos temas que sus pares de Hollywood desde un costado notablemente distinto. Y no tiene problemas en abarcar extremos, tanto desde el amor cándido e incondicional hasta los conflictos de intereses del mercado del sexo.
Mezcla de irracionales acontecimientos sobre la base de una historia clásica, Embriagado de amor resulta un film unificado hacia el final, donde la extrañeza individual de los acontecimientos se acopla para obtener la ingenuidad y sencillez de una simple historia de amor. Un film donde todos los elementos que parecían inconclusos y sin aparente sentido, tienen su propia lógica. La lógica de lo ilógico.