¿Cómo explicar lo inexplicable? ¿Cómo darle sentido a un mensaje nulo? Más aún, ¿cómo asegurar que una obra inexplicable, nula y sinsentido, es digna de reseñar y recomendar? Muy sencillo: con sólo nombrar a Santiago Segura, el círculo se cierra y todas las piezas encuentran su razón de ser... Vuelve el heavy metal que todos llevamos dentro, que apareció en versión satanista en la inolvidable "El Día de la Bestia" del genial Alex de la Iglesia. Vuelve el Don Johnson español, aquél "Torrente" grasa y glamoroso, en versión adolescente enamorado. Un eslogan de la recordada serie televisiva "Todo por Dos Pesos" puede resumir la idea: "Humor tonto para gente inteligente". No hay mucho más para agregar.
Con algo de nostalgia, y recordando a la famosa saga "Porky's", aquéllas películas de adolescentes en su despertar sexual, el filme se centra en un pueblito español, donde unos eternos adolescentes que ya han pasado los treinta, tienen una ferviente devoción por AC/DC, a tal punto que el mismísimo pueblo posee una calle en homenaje al grupo, cual barrio chino. De ahí que los dos inseparables personajes, tan amigos que parecen hermanos, se llamen Isi y Disi, tal es la ¿traducción? española de la banda metalera. Incluso el padre de Isi regentea un reducto heavy, "La Campana del Infierno" y produce un exitoso ¿guiso de berberechos? que consume el pueblo todo.
Viviendo al margen de la ley, robando letreros y causando destrozos varios mientras huyen de sus innumerables y cotidianas metidas de pata, Isi encuentra un motivo para alcanzar la tardía madurez, en el amor a primera vista mientras reparte sus famosos berberechos por la Universidad, a tal punto que él mismo decide ponerse a estudiar ¿ingeniería? y conquistar al amor de su vida, a la futura Blancanieves madre de sus siete heavy-enanitos, tal como lo dictan sus sueños. El clásico chico rubio de buena familia, deportista y físicamente escultural, será su adversario en la conquista del mismo amor, sin contar a ése "gilipollas" de Joaquín Sabina, que al no hacer heavy metal es considerado un burdo aspirante a músico, al cual la chica a conquistar le profesa una férrea admiración tanto musical como hormonal.
Siendo un heavy-metal incomprendido y escasamente popular, la misión para que la blonda estudiante le preste al menos algo de atención se torna por demás complicada, dado que las metidas de pata aumentan en lo grotesco. Y si algo mantiene en alto la película en todo momento es lo grotescamente escatológico, junto a la ejemplificación de algunos mitos relacionados con el sexo, que rememoran a la clásica y por demás actual "Clínica del Dr. Cureta" con un Gianni Lunadei fuera de serie y endemoniadamente corrupto. Además, no se puede evitar que venga a la mente el recuerdo de "Top Secret", aquél film donde un joven Val Kilmer muestra a una alemania musicalmente seria y semi-nazi el nuevo e insurgente Rock & Roll, cuando Ratamuerta, la bandita heavy de Isi y Disi, despliega todo su potencial en un apacible concierto universitario.
Cameos de personajes de lo más insólitos, como El Gran Wyoming analizando y sacando conclusiones sobre la alimentación de Disi para lograr una espesa concentración seminal, el mismísimo argentino Mono Burgos, arquero futbolístico y rockero de dudosa reputación, siguiendo los pasos de Guillermo Vilas, tenista que pasó por el Dance y el hard rock con su banda Dr. Silva; hasta el bohemio cantautor y eterno mujeriego, Joaquín Sabina, que apenas conoce a Isi, no duda en decirle que es un perdedor, ¡joder! No obstante esa primera negativa, Sabina se luce en un final-homenaje a AC/DC junto con la bandita Ratamuerta... Todo sea por el amor, y por un nombre más en la extensa lista de conquistas de aquél, solitario pseudo-cantante de poca monta, dado que no toca heavy.