“Promedio Rojo” es una película en la que identificación del espectador con los personajes se da por mimética subterránea, donde se mezclan estilos narrativos, denotando influencias varias y extremas, con referencias a comics, y una adoración tácita a Star Wars, en una narración de un tono leve en general, pero en la que se filtran elementos siniestros. No, no estamos hablando Kevin Smith, o Alex De La Iglesia. Sin embargo, sí de una película en la que la conexión Smith/De La Iglesia se presenta de manera ineludible, en un producto que pareciera ser hecho para que los freaks del mundo nos sintamos unidos y contenidos.
“Promedio Rojo” es un paneo por los tópicos de la secundaria de Roberto, quien sobrevive a duras penas su condición de adolescente, y se enamora de una compañera de curso nueva. El problema consiste en que ella no tiene motivo alguno para fijarse en él, ya que es un gordo freak anti popular, que sólo soporta los vejámenes propios de ser un adolescente, con su tendencia al onanismo, la compañía de dos amigos de valoración social negativa, y los extraños consejos inmorales de su agonizante abuelo.
Así como la trama principal, el resto de los elementos narrativos que sostienen al relato, no consisten en tópicos menos explotados en otras películas. Ni siquiera son originales los recursos que se emplean para contar los chistes: ya hemos visto alguien que finge tomar notas mientras dibuja penes, ya hemos visto falsos Jedis, ya hemos visto borracheras patéticas, ya hemos visto adolescentes que sueñan con ser súper héroes, ya hemos visto a la linda de novia con el malo abusador... la lista podría seguir casi eternamente, pero, de hecho, tal vez no sea la búsqueda de originalidad la meta a la que esta película pretende llegar.
Tomando la experiencia personal que al exponerse se hace común a muchas personas, “Promedio Rojo” refleja una serie de sensaciones honestas propias de la adolescencia, o más bien de su recuerdo. Es un relato de un autor freak, pero autor al fin, que presenta un producto honesto, y con actuaciones correctas para la ocasión, como el caso de Sebastián "Berta" Muñiz, que deja en claro que maneja a la perfección los códigos del género, o la aparición de Santiago Segura en un rol pequeño, pero que constituye una de sus mejores caracterizaciones en su carrera (similar a la del presentador de su propia antología de cortos).
La película se resuelve tan bien dentro de su propio ritmo, que invita a ser vista más de una vez, y en diferentes contextos. Y además evidencia una cierta dedicación formal que podría no existir sin alterar la idea central. Es una sorpresa agradable la manera en que se presentan resueltas las secuencias de créditos con comics, la banda de sonido, los dibujos sobre los encuadres... y también en las secuencias que emulan a películas de súper héroes norteamericanas. De lo que deviene lo único objetable a esta película.
De principio a fin, se respira en “Promedio Rojo” una atmósfera de cierta adoración por la cultura consumista norteamericana. De hecho, al estudiarla a nivel formal, tanto el montaje, como la puesta en escena, y el trabajo de cámara, son un calco de cualquier producto norteamericano para adolescentes. Hasta pareciera que la película cuya historia sucede en Chile hubiese sido filmada en algún suburbio yanqui. Pero es obvio que PR no es una película que habla de política (por lo menos no política internacional), sino que, sin proponerse cambiar el mundo, se dirige directamente a todos los que crecimos y fuimos educados bajo la supremacía dominante de la cultura yanqui.
Y así es que dentro de los parámetros que esta misma película establece, es un triunfo que se denuncie -y aquí es donde empieza la revolución- cosas como los bautismos en los colegios que consisten en golpear a los novatos, o, sobre todo, a los babosos que en la secundaria se levantan chicas de cursos inferiores haciéndose los sensibles. Porque en la secundaria, cuando se trata de que la linda de tu generación se va con uno más grande, un sólo año es una diferencia inaceptable. Denunciando y derrotando a esos babosos, algún día haremos un mundo más justo. Y “Promedio Rojo” cumple, y deja la sensación de que, en un futuro cercano, los que trabajaron en su realización pueden dar mucho más.
CONEXIONES VARIAS
“Dazed And Confused” (Richard Linklater): El último día antes de las vacaciones, es también el primer día en que empiezan los castigos a los ingresantes al colegio. En un tono más realista, esta película también manifiesta varios de los tópicos del estilo "grandote abusador".
“4 Segundos” (cómic de Valderrama, Zecchín, y DiCosta): Uno de los pocos comics argentinos que no da vergüenza ajena, sino todo lo contrario; conversaciones entre amigos -a la Kevin Smith- con constantes alusiones a la cultura pop argentina y a la nostalgia escolar; todo entre chistes de pedos y porros, claro.
“Clerks Animated”, o “Mallrats”: o sea, todo lo menos serio de Kevin Smith, todo lo más cercano al sitcom-comic, las consecuencias de una juventud posmoderna harto contaminada por los medios, donde los detalles de Star Wars son tan importantes como que tu novia esté embarazada.
“American Pie” (Chris y Paul Weitz): Cuando apareció, en 1999, esta película dejaba encontrar en ella varios detalles que sorprendían gratamente más allá del producto mediocre a esperar; situaciones incomodadas manejadas correctamente, alguna que otra escena con una reflexión honesta. Así fue como estos directores luego adaptaron a Nick Hornby en “About A Boy” (“Un Gran Chico”), dejando en claro sus intenciones autorales, no sería de extrañar que Nicolás López algún día realice una obra "seria" que pueda escapar a los prejuicios de quienes menosprecian a las comedias ligeras.
“Muertos de Risa”, “Perdita Durango”, “El Día de la Bestia”, “Acción Mutante” (o sea, las primeras cuatro de Alex de La Iglesia): Sucesiones de chistes viscerales, a veces crueles, a veces tontos, que también son filtros de buen gusto. Sólo los más duros (o más quemados) llegamos felices hasta el final sin encontrar el desagrado. Y no somos degenerados. |