“...El más humilde gesto del hombre, su caminar, sus titubeos y sus impulsos dan por sí solos
poesía y vibraciones a las cosas que los rodean y en las que se enmarcan. Cualquier solución
distinta del problema me parecerá siempre un atentado a la realidad tal como ésta se desarrolla
ante nuestros ojos: hecha por los hombres y continuamente modificada por ellos...”
Luchino Visconti
"Twentynine
Palms" es una película minimalista. Sólo hay dos actores
protagónicos y algún que otro extra. Un hombre y una mujer;
dos jóvenes esbeltos. Un paisaje desértico, inhóspito y
despojado de todo atisbo artificioso. Una idea de narración
y no mucho más. ¿Se puede hacer un film de dos horas con
tan poco?
Hoy
en día suele criticarse duramente aquellas actuaciones mecánicas,
artificiosas o poco creíbles. Frecuentemente algunos actores
no logran desprenderse de un rígido guión que los condiciona a priori y atentan contra la naturalidad del diálogo.
"Twentynine Palms" presenta la antítesis de esto mismo llevado
al extremo. Los personajes parecen decir lo que se les ocurre
(aunque probablemente haya líneas de guión a seguir y pautas
determinadas). Se enmarcan dentro de un naturalismo envidiable.
Los actores devienen personajes que actúan como en la
vida, como en su vida. Algo de todo esto buscaba Luchino Visconti con sus no-actores hace
medio siglo. Entendiendo la naturalidad que un hombre (no ya un actor) puede aportar. Naturalidad enriquecida
con gestos auténticos que hacen a la realidad y al
verdadero sentido humano.
Denny
y su pareja Chris viajan de los Ángeles rumbo a Twentynine
Palms. En su viaje en auto se detienen en el desierto de
The Joshua Tree, para luego seguir. A lo largo de la película
vemos básicamente la relación tan particular de esta joven
pareja. Hablan poco, corren de un lado al otro, se tocan
mucho y contemplan reflexivos el paisaje. Se desnudan y
mantienen sexo en las rocas áridas de un desierto agobiantemente
seco. Es innegable la reminiscencia al film de Michelangelo
Antonioni, 'Zabriskie Point', donde dos jóvenes
huyen hacia un desierto árido de Los Ángeles y también tienen
sexo frenético. A diferencia de 'Twentynine Palms', el film
del maestro se desarrolla en un contexto político-social
en el cual estos jóvenes establecen diálogos coherentes
y racionales. No tengo intención de marcar un contrapunto
negativo, al contrario; Bruno Dumont, liberándose
de toda alegoría social o existencial (evidente), logra
sin embargo, exacerbar situaciones atractivas. Denny y Chris hacen todo aquello que cualquier otra pareja enamorada
podría hacer. Muchos podrían fustigar el film por pecar
de banal, entendido como lo intrascendente, lo vulgar o
de poca monta. Cuan alejados de la verdad. Optar por una
temática interesante, confeccionar un guión complejo, y
poseer actores experimentados, no garantiza la no-banalidad de un film. El público actual, sosegado por prejuicios
insensatos arrastrados por los cánones del cine clásico,
posiblemente condenaría a una película de estas características.
Entendiendo como cine aquella obra donde el tiempo es apretado
y justo, las acciones son relevantes y los diálogos son
importantes para la historia; no está mal entender el cine
de esa forma. Pero sí lo está pensar que es la única y verdadera forma de utilizar el lenguaje cinematográfico. ¿Por qué
no idear un cine sensible, que se ajuste a los tiempos reales
de la vida, que nos permita ser voyeur de una pareja
en un desierto norteamericano haciendo nada importante?
En definitiva, procuremos un cine que nos inquiete, que
nos haga encontrar con sensaciones que jamás imaginamos
sentir, que remueva nuestro imaginario. Y, por el contrario,
que no ampute nuestro libre pensar, que no imponga normas
morales a seguir y que no caiga en esquematismos y estereotipos.
Volviendo al "Twentynine
Palms", lo más inquietante en la relación de esta
manceba pareja es la violencia condensada que brota reiteradamente
y de manera ostensible en la personalidad de Denny. Hay
acciones claras sobre cierta tendencia agresiva hacia su
novia que alarman paulatinamente a medida que se van desarrollando
las acciones dramáticas. Chris se ofende luego de haber
tragado agua por una maniobra brusca de Denny, mientras
ella le practicaba sexo oral en la pileta del hotel. Denny
lastima a un pequeño perro con la rueda de su auto. Denny golpea salvajemente la puerta del baño porque ella no
sale. Ambos se tronchan cuerpo a cuerpo en la calle y él
la golpea en el rostro. Hay algo primitivo en su relación,
un impulso animal que los une. Toda esta violencia acumulada
encuentra una vía de escape hacia el final, pero a la inversa.
Todo la agresividad que Denny dio, ahora la recibe. Todo
junta y al mismo tiempo. Un grupo de matones baja de una
camioneta en pleno desierto con palo en mano y le dan una
dura golpiza, luego uno de ellos lo viola frente a la obligada
mirada de su novia. Frente a este hecho inexplicable encuentro
repudio por la gratuidad de estas imágenes altamente efectistas
que procuran estetizar el golpe bajo innecesariamente. Escena
que recuerda irremediablemente a Gaspar Noé con su "Irreversible".
'Twentynine
Palms' rinde culto al hedonismo (la búsqueda desenfrenada
del placer), término cabalmente posmoderno o contemporáneo,
que insita la persecución del bienestar y la realización personal
como fin supremo, amparada en esta idea de fomentar todo aquello
que tenga que ver con el ocio. Si bien es inescrutable hasta
que punto, esta aparente feliz pareja, está gozando de unas
merecidas vacaciones, cuesta imaginárselos mucho más activos,
con ambiciones y predispuestos en sus respectivas vidas. En
síntesis, presumo como característica intrínseca de esta época,
aquella que promueve la consecución del no-hacer-nada en
jóvenes que persiguen la libido insaciablemente, causado por
cierta dejadez y evasión hacia cualquier referencia que tenga
que ver con el valor del trabajo. Ahora, si bien podemos encontrar
algún tipo de explicación en la reacción final de Denny (recordemos
el final de 'Gerry' de Gus Van Sant, film sugerentemente
similar a 'Twentynine Palms'), ¿es válido relacionar el castigo
feroz, por parte de los matones que instala Dumont,
como una respuesta fascista a aquellos jóvenes de hoy que
enmarcados en un sibaritismo [1] y epicureísmo [2] pronunciado, procuran prevalecer en el limbo
del placer y la voluptuosidad?.
Aquella
visión neorrealista de Visconti, donde el realismo actoral
asume preponderancia, llega a márgenes impensables en la cinematografía
actual. La escena donde la pareja está tomando un helado alcanza
niveles de naturalidad asombrosos. Luego del diálogo más trivial
que se pueda imaginar, Denny se inquieta con su pareja,
apuntando que no se le entiende al hablar y que no dice
cosas con sentido. Eso lo irrita. Respuesta que podría ser
el álter ego de muchos espectadores. Pero refiriéndose a la
película.