El (algo demorado) segundo disco de Adicta suena, qué duda cabe, más
abierto que el debut ("Shh", de 2000). Es que las canciones fluyen
naturalmente entre encuentros y despedidas, brotando sin pedir permiso
para luego asimilarse perfectamente, con sus reclamos, que remiten
(en gran medida) al amor que ya no será.
La voz de Toto suena aterciopelada
entre las simpáticas bases rítmicas de Rudie Martínez y el
aporte de los nuevos integrantes: Mariano López en bajo, Julián Fraus en guitarra y Sergio Sotomayor en batería.
Si bien el disco fue grabado con las guitarras de Favio Rey (desvinculado poco antes de la salida del disco), la nueva formación
aparece en la regrabada "Poco a Poco", y participa en otras
canciones.
La llamativa foto del arte de tapa y del booklet (que incluye las
letras) estuvo a cargo de Gaby Herbstein, en un homenaje al disco
de Soft Cell, "Non-Stop Erotic Cabaret" (1981).
Las
nuevas canciones suenan con frescura, aunque ya se habían transformado
en pequeños clásicos mucho antes de la salida del disco, a tal punto
que el público las pedía por su propio nombre, en las presentaciones
en vivo. Algunas de estas canciones, como "La Noche" (el tema
más logrado del álbum, hace un llamado de atención desesperado ante
alguien inalcanzable) ya se incluían en las encuestas 2002 como
mejor tema.
En
el primer track, "Tu Mal", la guitarra le da el toque justo
y acentúa la desesperación que transmite la voz de Toto: “me
alcanza que estés conmigo/me alcanza tu brazo sobre mí”. Para "Ocaso", el pop dice presente, en una bella composición, que
tal vez necesite otro tipo de arreglos, con algo más de energía,
para redondear una producción final más acabada.
También
se destacan entre los doce tracks, "Dí Luz" y "Común". En
el primero (con la resignación de quien ofrece mucho de sí, sin
ser correspondido), la melodía amigable nos pone cerca, del lado
del protagonista; en tanto que en el segundo la guitarra alcanza
un (acertado) mayor protagonismo.
Para
el final queda "Mis discos", que ya aparecía en el single de "Poco a Poco" (2001) y cierra el álbum con sentimientos clave
que sobrevuelan la mayoría de las canciones: “Dolor” y “Soledad”.
"Miedo" nos remite al mejor electro-pop, sin exagerar los beats y con los
ingredientes en su justa medida, tanto para mover la patita como
para llegar al corazón.