The Life Pursuit
           
 
  2006
 
 
  Rough Trade
 
           
 
Belle And Sebastian
"The Life Pursuit"

 
           
   
 

"Oh, si pudiera encontrarle el sentido a todo/
desearía poder cantar/ me quedaría en una melodía/
flotaría sobre mi interminable canción/
¿que haría para creer?”


UNO
Oliver Dunn de Nueva Zelanda pregunta:
"¿Han pensado de qué van a vivir cuando se termine B&S? ¿O son los Rolling Stones?".
Respuesta: "Somos los Rolling Stones" (Stevie) / "En esa vamos a diferir Stevie" (Stuart).

Parece mentira que esta historia tan íntima haya cumplido diez años, después de todo no parecía estar destinada a durar tanto. El 6 de junio de 1996, en plena Britpop-manía, Belle and Sebastian editó 1000 copias de su mítico disco debut, "Tigermilk", gracias a la financiación del Higher National Certificate in Music Business And Administration del Glasgow's Stow College y comenzó un viaje en búsqueda de la canción perfecta. Estos tímidos comienzos contaron además con el vital apoyo de un nutrido grupo de jóvenes que se identificaron inmediatamente con las historias de melancolía, inseguridad y conflictividad sexual. Esta nueva voz resonaba en el público de la misma forma que antes lo había hecho Felt, The Smiths y Orange Juice entre otros. Para muchos esta pequeña y misteriosa banda era un antídoto ideal en tiempos de arrogancia ampulosa y tan masculina de Oasis y el Britpop.

La intimidad y la sensación de pertenencia a un círculo cerrado que genera la banda parece ser, desde entonces, la marca registrada de Stuart Murdoch y compañía. De hecho el booklet de este nuevo disco tiene un listado de las más diversas preguntas de fans con las respectivas respuestas de la banda.

Pero lejos está el septeto de Glasgow de caer en las introspecciones y los miserabilismos que se han puesto de moda detrás de la “música sensible”. Belle and Sebastian a lo largo de estos años ha pasado con total facilidad y naturalidad por caminos diversos pero siempre efervescentes y soleados como el pop orquestal de los 60s (96-99), el northern soul indie (00-02) y el hiperpop con aroma a los 70s (03-06), manteniendo su impronta de emotividad, inspiración y, principalmente, contagiando la sensación de felicidad a través de sus canciones. La imaginería literaria y el saberse herederos de una tradición de música indie rica en citas ha hecho que la diversidad estilística que ha transitado la banda no sea un menjunje de citas. Esto le ha dado coherencia a las canciones de Stuart Murdoch, quien ha reconocido “escribir con su colección de discos mirándolo de cerca” y, lo más importante, le ha dado un lugar propio en la escena.

DOS.
Sparky pregunta: Si Bono tuviera un disco de B&S... ¿cuál sería?
Respuesta: El próximo. Como nosotros aún no ha encontrado lo que está buscando. (Stuart)

Hay bandas que definen claramente a su público y no admiten medias tintas. Difícilmente un disco de Paoletti suene en los equipos de estibadores del puerto o Almafuerte en un bar de Palermo. A los escoceses de Belle and Sebastian les pasó durante mucho tiempo algo parecido.
Su música, durante años, fue sinónimo casi exclusivo de estudiantes melómanos y sensibles y, preferentemente, mujeres. Lentamente Belle and Sebastian está tratando de librarse de esa imagen. Primero intentaron grabando su anteúltimo disco, "Dear Catastrophe waitress" (2003) con el productor Trevor Horn, de reconocida trayectoria pop (Frankie Goes to Hollywood, Pet Shop Boys, ABC); ahora lo intentan con Tom Hoffer (Air, Beck) en Los Ángeles, ciudad que uno no asociaría con la música de los escoceses.
Esta estrategia no implica resignar el gusto, la delicadeza y, principalmente, esa pátina de intimismo que genera lazos tan fuertes con su obra sino, por el contrario, es una expansión que puede redundar en más público para su música... ¿y los resultados? Para algunos marca un escalón más en el descenso iniciado con la partida de Isobel Campbell a principios de esta década.
Para otros es “el-mejor-disco-desde-The boy with the arab strap”.
Ni una cosa ni la otra; B&S está acomodándose a esta nueva etapa donde reinterpretan su propio pasado con una actitud más “mainstream”; ni música para estudiantes ni música para las masas y lo hacen de la mejor forma que mejor saben: escribiendo pequeñas joyas de pop que remite a tantas otras bandas, libros y películas. Si el anterior disco DCW fue un ejercicio desparejo en hiperpop (grandes canciones, muchos matices, varios rellenos y un sonido hi-fi que, en cierta forma, alejó a más fanáticos de los que ganó) este disco es un regreso al sonido histórico de la banda pero con las enseñanzas de los últimos años.
Los recursos (productor estrella, buenos estudios, calidad técnica) que se movilizan para este disco no son tan presentes como en el anterior. El disco es más homogéneo y el sonido no alcanza a ser tan brillante. Si DCW fue la transición "The Life Pursuit" es la consolidación.

TRES.
Laura pregunta: Quiero ir a la universidad de Glasgow pero mi vieja piensa que no es buena idea...dice que no conozco a nadie y no tendré amigos ¿Qué creen que debo hacer?
Respuesta: Bueno, ese es el punto. Seguirás teniendo a tus amigos y conocerás nueva gente. Podes visitar a tus viejos amigos cuando quieras y ver un poco del mundo también. Buena suerte donde sea que termines (Sarah).

Definitivamente la banda de Stuart Murdoch es una de las mejores de la historia a la hora de editar EPs. Pocas bandas han editado EPs tan sólidos, compactos y ricos en matices como ellos.
A la hora de hablar de los álbumes la historia es distinta; con la excepción de "If you’re feeling sinister", el resto de los lanzamientos de los escoceses dejaba la sensación de que les faltaba un poquito más para sostener un larga duración. En este caso no repiten lo alcanzado en el disco de tapa roja, pero se escuchan mucho más relajados y lúdicos, por lo que esta habitual carencia pasa a un segundo plano.

El pop de cámara, el glam, el funk plástico se corporizan aleatoriamente en las trece canciones de "The Life Pursuit", que cerca estuvo de ser un album doble (lo que rara vez es sinónimo de bueno). Lo mejor del disco viene cuando la banda abandona intentos de renovación y repite su sonido clásico (y ya garantizado).

“Act of the apostole” abre el disco y marca el tono del mismo: optimismo veraniego situado en mitad de los sesenta, correctísima producción pero con ese sonido de batería de antaño y con esa pátina de fragilidad tan ambivalente. Esta canción es una prueba irrefutable de la natural capacidad de la banda para manejar el pop orquestado, rico en armonías y con melodías contagiosas como pocos. “Funny little frog”, primer single del disco, y “Another sunny day” son otros ejemplos de la exuberancia melódica de la banda y de la diversidad de matices: bellísimos arpegios de guitarras, líneas de piano saltarinas y burbujeantes, armonías de voces irresistibles., claramente deudoras de Felt, favoritos de Murdoch. “Dress up in you” es otro de los puntos destacados del disco (y también lo hubiera sido en, por ejemplo, "The Boy with the Arab Strap"); esta vez el beat baja y de repente estamos situados en un gris atardecer de Glasgow... claro, en la calidez de un dormitorio con un gran ventanal.

Como buen melómano, la discoteca de Stuart se evidencia claramente en las relecturas (y aquí no usamos ironía; B&S nunca ha llegado al nivel de hacer música Xerox) del boogie de T-Rex (“The blues are still blues”, el segundo single), el glam de The Sweet (“White collar boy”), el funk reposado de Stevie Wonder (“Song for sunshine”), Arthur Lee (“We are the sleepyheads”) el sonido Motown (“To be myself completely”) y hasta los Rolling Stones de “Wild horses” (“Mornington crescent”).
En la historia de B&S las letras han jugado el mismo rol que la música... o más importante aún para muchos. Nuevamente encontramos esas viñetas tan personales sobre los temas más cotidianos: problemas en la escuela, partidos de fútbol con referís parciales, y principalmente la religión y la creencia.
Murdoch, ya no quedan dudas, está ubicado en un lugar privilegiado, junto con Morrissey, Jarvis Cocker y Ray Davies. Seguramente nadie va a confundir las canciones de Belle and Sebastian con las de Queens of the Stone Age, pero ahora la tradicional “fragilidad” de la banda ha sido reemplazada por una actitud más extrovertida y exultante.

"The Life Pursuit" no es lo mejor de la banda, ni tampoco lo más débil...precisamente porque se han corrido de esa competencia; TLP es un disco para disfrutar, con 5 grandes canciones y un digno acompañamiento; igualmente, los escoceses parecen estar preparados para lograr su life pursuit: esas grandes canciones que, a la vez, son delicadas y sofisticadas. Por momentos lo logran... pero a lo largo del disco se diluye. Quizás si vuelven a lanzar aquellos gloriosos EPs de cuatro canciones lo logren.

 
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Publicación: Mayo 2006
 
 
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Belle and Sebastian
 
 

 
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