Think Tank
           
 
  2003
 
 
  Emi
 
           
 
Blur
"Think Tank"

 
           
   
 

Nuevos sonidos incorporados en una banda de trayectoria no implican necesariamente un nuevo y mejor rumbo artístico. "Think Tank" hace honor a esta hipótesis.


Es difícil enfrentarse a "Think Tank" y entender que estamos escuchando a Blur. ¿Esto sigue siendo Blur? ¿Es un Blur mejor o peor? Por ahora tan sólo sabemos que no se trata del Blur de hace diez años. Damon Albarn justifica el abrupto cambio estilístico de su banda debido al "cambio del propio mundo". Aquel Albarn de aquel Blur de aquel "Parklife" (1994) eran tan sólo el resultado de la nueva generación joven de principios de los 90's, nacida bajo estricta conexión con el paisaje político del Nuevo Laborismo y la figura de Tony Blair. La política es la culpable del brit-pop y del empobrecido destino cultural de la juventud inglesa. El Albarn actual, en cambio, es un ser revolucionario y conciente de las problemáticas de los países del Tercer Mundo. Nada de chombas Fred Perry y acento cockney. Ahora canta (casualmente, en "Moroccan People Revolutionary Bowls Club"): "Estoy acá porque no tengo otra maldita oportunidad", y se revela contra su pasado pop conformista con el sistema.

¿Pero por qué generará tal análisis sociológico para explicar lo que es inherente tan sólo a su propia persona? Quizás los nuevos rumbos de la banda sean simplemente consecuencia de lo mucho que endulzó a Albarn el éxito de Gorillaz: tantas ganancias en sus bolsillos con un solo disco como las que nunca tuvo en diez años con Blur. Decidió, por tanto, aprovechar su nueva popularidad y extender el concepto estético de Gorillaz a Blur, con la no muy sabia decisión de crear un espejo de aquella banda. Así, deshace por completo lo que hacía de su viejo grupo un proyecto interesante: nada de pop clásico de los 60's; nada de melodías encantadoras; y, sobre todo, nada de Graham Coxon.

"Think Tank" parece un disco de hip hop sacado de los suburbios neoyorquinos, alejado de las verdes campiñas. Albarn mantiene la voz con tono desganado durante todo el disco, construyendo esa pose de "no me importa nada" típica del rapero americano. La actitud "¡Viva la América!" ya había empezado a vislumbrarse en sus dos discos anteriores, "Blur" (1997) y "13" (1999), pero nunca perdían identidad propia, a pesar de las guitarras noise ("Bugman") o los cantitos raperos ("On Your Own").

Sumado a la influencia urbana, una base electrónica se mantiene de principio a fin. "Think Tank" parece una sola canción, si no fuese por el salvador (aunque no precisamente por su excelencia) "We've got a file on you" (track número 8), que cumple la misma función que "Punk" (track 7) en el disco de Gorillaz: por su carácter eminentemente rockero (muchos gritos y guitarras fuertes), marca un supuesto quiebre entre una mitad del disco y la otra, como si lo siguiente fuese tan distinto a lo anterior. Todas las canciones empiezan con la misma base. "Brothers and Sisters" amaga con un riff inicial, y "Sweet Song" con un piano, pero rápidamente nos desalienta la vuelta a la misma fórmula electrónica. No quedaron rastros de la fuerte presencia instrumental que acostumbraba Blur: no sólo la guitarra desapareció tanto física (Graham Coxon abandonó la banda a fines del 2002) como musicalmente (sólo le conceden crédito en la última canción, "Battery in Your Leg"), sino que también lo sufrieron la ausencia la batería y particularmente el bajo, relegados a un segundo plano respecto de la voz. Se podría pensar que la culpa de todo la tiene Norman Cook (alias Fatboy Slim), responsable de la producción del disco. Sin embargo no es el primer DJ que toma las riendas de la banda. Ya William Orbit lo había hecho en el disco predecesor, y no pareció notarse la influencia (si no, escuchar "Trimm Trabb", "No Distance Left To Run" o "Coffee and TV"). Quizás sea la canción del pianito, "Sweet Song", el punto más alto de un disco de baja altura. Que casualidad que aquí a Albarn se lo encuentra más sosegado, y la base electrónica, aunque siempre presente, se escucha en segundo plano.

Poca culpa tiene la política en este disco. Mucha la tienen la fama y la fortuna. Así queda entonces, un disco de un nuevo Blur. Un Blur a-là-Gorillaz. Un Blur sin Coxon. ¿Un Blur que no es Blur?

 
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Publicación: Abril 2003
 
 
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