Después
de una larga espera (3 años) el cuarteto de Temperley vuelve
al ruedo con un nuevo disco de estudio. Sin dudas es la renovación
de la fórmula de "Abrecaminos" (1999) donde el grupo
explora sus facetas electrónicas y sus costados más
pop. Es muy díficil hablar de un estilo musical puro en este
álbum, esta nueva etapa que atraviesa la banda está
muy lejos de ser catalogada, han llegado a tener un sonido tan particular
que sumado a sus raíces más punk y las influencias
de bandas como Nirvana ,Sonic Youth y Pixies lo hacen únicos en la vidriera del rock local.
Muchos hacen referencia de que este es el
álbum más maduro de El Otro Yo y puede de que
sea asi. Pero parece serlo simplemente porque es un disco
muy parejo, que no tiene altibajos. Pero de haber alcancanzado la madurez, El Otro Yo creo que la logró
en su disco anterior.
Claramente este no es un hecho forzado,
se ha dado casi naturalmenete desde el disco triple: "Esencia, El Otro Yo del Otro
Yo" (1997) y coincide con la entrada del tecladista Ezequiel
Araujo (ex Avant Press),que le ha dado a la banda una suerte
de collage electrónico que roza lo pop. En "Colmena" (2002),
un lugar muy importante es el de las letras, lejos quedaron aquellas
canciones con un par de frases que jugaban con el absurdo y que
estaban cargadas de cierta violencia. Ahora la cosa cambió,
parece ser que los chicos están más comprometidos con los
contenidos políticos y sociales, temas como "Perro" y "Calles" dan muestra de ese cambio. Pero en general
están haciendo buenas canciones que exploran temáticas
donde las inquietudes de las personas , la búsqueda de rumbos
y de respuestas casi introspectivas dan un mensaje de alegría
y de esperanza. Hace falta sólo escuchar el tema "Inmaduro" para darse cuenta del mensaje que quieren dar: "...hey todos
ustedes que quieren cambiar el mundo...no se detengan...te voy a
ayudar hasta el final..."
Un punto más que destacable es el
de las voces, Cristian y María Fernanda Aldana han encontrado
el punto de equilibrio en cada tema, ya sea compartiendo el mismo
o dejando al otro su entera interpretación. Ni hablar que María Fernanda cada día canta mejor y que esa
voz de niña en cuerpo de mujer le dan cierta particularidad
a la banda, que es muy difícil de encontrar en estos dias
en un grupo de rock. Su voz es la principal en "Virus", tema
que abre el álbum, en "Desatándonos" y en "Siberiano".
Pero lo mejor resulta de la conbinación de ambas voces, Cristian
y Fernanda cantando juntos son un deleite para los oidos y queda más
que demostrado en Colmena. Recomiendo escucharlo con unos
auriculares , que es donde realmente se aprecia la perfecta combinación
de sus palabras. En "Hoy Aprendí", uno de los mejores temas
del álbum se puede oír a una Maria Fernanda de fondo
decir: "...entre los pensamientos que llamaradas son. estás
y me llenan de placer..." mientras que Cristian sigue con
la canción.
Así mismo el álbum cuenta con una participación
especial del desaparecido Ricky Espinosa, cantante de Flema,
que canta con Cristian el tema Punk, un recuerdo para todos
aquellos fans de la mítica banda del punk local y seguramente
una de sus últimas grabaciones.
Finalmente El Otro Yo ha logrado un sonido
único que afirma en este disco ,que sin dudas es el mejor
de la banda. Además demuestra que tiene un paladar más
amplio, tiempo para riffs del corte punkie, sonidos de teclados
y samplers pop (que me recuerdan más a otra época,
de los 80 o principios de los 90) la batería furiosa y precisa
de Raymundo Fajardo, con letras dulces ,de contenidos más
comprometidos.
Con "Colmena", El otro yo nos demuestra
que no es casualidad eso de que es la banda independiente más
prolífica de los noventa , que están gozando de su
mejor momento y de una popularidad que les costó casi una
década a base de discos ,de giras interbarriales y de un
carisma que pocos han sabido mantener