"The Kiss of Morning" es el cuarto disco solista de Graham
Coxon, en una carrera que pasó anónima e injustamente
desvalorizada como el "pequeño proyecto alterno"
al "gran proyecto serio" que era Blur. Hasta ahora.
El último disco de Coxon no es un proyecto menor; y el último
disco de Blur ya no es tan serio.
El
disco parece una especie de resumen de sus cuatro discos anteriores
como solista. No es ni el despoje de instrumentación de su
primer disco, "The Sky's Too High" (1998), ni el hard rock
para skaters de "The Golden D" (2000). Es un disco donde el
country tradicional, la distorsión noise y las guitarras
acústicas de songwriter conviven armoniosamente.
Comprendido
como epílogo, el disco deja evidenciar claramente los artistas
que influenciaron a Coxon durante ambas carreras, tanto la de solista
como la guitarrista y ocasional compositor de Blur. No puede (no
quiere) sacarse de encima a Nick Drake. Tal como en su disco
debut, donde clamaba el deseo de traerlo de vuelta a la vida ("I
wish I could bring Nick Drake back tu life", canta en "I
Wish"), la huella del cantautor ingles sigue apareciendo en "Bitter
Tears", "Latte", y especialmente en "Live Line", donde tanto
lo acústico como el tono de la voz resuena al "Pinkmoon" de Drake. "Baby You're Out of My Mind" delata que estuvo escuchando
a Bob Dylan y "Mountain of Regret" (que recuerda a Rednecks,
aquel country absurdo sobre camioneros americanos que compusiese
con Blur), a Hank Williams. Las guitarras de "Locked Doors" se escuchan en Pavement, y el estilo vocal de Syd Barret aparece en "Escape Song".
Sin
embargo, Coxon no utiliza arbitrariamente estas influencias, sino
que las trae para construir un estilo propio, logrando así
su obra más compacta y concluyente. Sin alcanzar el especial
clima sombrío de su acústico disco debut, consigue
algo que aquel no tenía: la convivencia de tan diversos estilos
en un mismo marco conceptual y coherente.
Los
discos de Graham Coxon nunca tendrán hits radiales, ni aquí
ni allá (de lo contrario, serían buenas oportunidades
para "Walking Down The Highway" y "Do What You've Told Me").
Su carrera solista no tiene como propósito ser una continuación
de la fórmula del éxito de su antigua banda. Por el
contrario, no intenta más que alejarse de ella. Coxon hace
en sus discos lo que nunca pudo hacer con absoluta libertad en Blur:
un disco grabado en dos semanas sólo con dos guitarras ("The
Sky's Too High"), otros que homenajean el punk y hard rock americano
("The Golden D" y "Crow Sit On Blood Tree"), y otro que
bucea entre el country, el noise y la melodía. ¿Éxito
comercial? Ya no importa eso. Ahora puede hacer lo que quiere.