Generalmente no dispongo del tiempo para poder tomar una siesta, las razones en general son infinitas y hasta a veces bastante absurdas. Sin embargo
no puedo negar que alguna vez lo he hecho y por eso recuerdo
remotamente lo que se siente. Además, creo saber lo que se
siente tener sueño por la tarde.
"Fragmentos
de una tarde somnolienta” parece partir desde esas sensaciones,
expresado por el sonido onírico, que producen los arpegios de
la guitarra de Ignacio Aguiló.
Desde el inicio del álbum
con “Preludio”, esa guitarra tan cercana al sonido de Felt, se transforma en uno de los ejes centrales de H2V.
El
ambiente previo al ensueño, que comenzaba a formarse como
resultado de la intervención de sintetizadores, se ve
levemente perturbado cuando la melodía parece comenzar a
detenerse. Frente al contrapunto constante del bajo de Diego
Martinez, accesos de una guitarra distorsionada pero a la vez
contenida, nos perturban, produciendo leves lapsos de razón
previos a sumergirnos en el estado de “Sueño”.
A
partir de este momento “Sueño” fluye de una forma
serena, mientras un sintetizador y una lejana distorsión se
cruzan, en busca, tal vez, del protagonismo.
Esa competencia se ve detenida cuando repentinamente la melodía
comienza a acelerarse. Vertiginosamente, gracias a la estrecha
intervención rítmica de bajo y bateria, el trío
se une en una forma cada vez más compacta. El resultado es un
sonido bello, pero aun dulce, siendo el momento más memorable
del debut.
Lentamente
desaparece en un sonido propio de la confusión,
que se siente en “Despertar”, cumpliendo la función
de epílogo de nuestra tarde somnolienta.
Luego
de cada escucha de “Fragmentos de una tarde somnolienta”,
tenemos cada vez más en claro que debe ser oída como una obra
íntegra. Compuesta por movientos que complementan un todo, los
integrantes de H2V intentan transmitir mediante su expresión
musical ciertas sensaciones que considero propias de una dimensión
muy personal.
Sin embargo, el resultado logra ser cercano a mis
sensaciones, ya que considero que su música se transmite en
una dimensión completamente surrealista, en la que podemos
sumergirnos sin sentir la necesidad de que reconocer a cada uno de
los sonidos, adentrándonos
en sonoridades propicias para los sueños.