Parece ser que esta vez la novedad
viene –otra vez- de Nueva York; es que después de editar su segundo disco con
The Johnsons (“I am a bird now”, 2005), y de aportar su característica voz en
discos de terceros (caso Björk), Anthony Hegarty vuelve a las andadas.
Se trata del reconocido llorón que, en
compañía de sus aliados, deciden jugar con nuestro ánimo, en un sube y baja de
beats. Es que Anthony se unió a la troupe del DJ Andy Butler y a DFA Records,
del productor y frontman de LCD Soundsystem, James Murphy, quien ya cuenta con otros
aclamados artistas en su discográfica como The Rapture, Hot Chip y Radio 4,
entre otros.
Pero Hercules and Love Affair tiene otros tintes. Si bien va por la electrónica, los sonidos son más sutiles,
más dance, más disco y también, podría decirse, más melodiosos que las otras
bandas fichadas por Murphy.
El primer single, “Blind”; se trata
de una invitación irresistible al baile, como si se mezclaran los beats del pop
de Blur en “Girls & Boys” con un poco de música disco de los setentas. Sin
duda este el primer track se te pega, y también el mejor de los diez que
contiene el álbum.
Hegarthy participa sólo de tres
canciones más (“Time Will”, “Easy” y Rise me up”), y es inevitable ligar el
interés del disco con su persona. Ese es el mayor incentivo que nos introduce
al disco, pero realmente funciona para la mayoría de los tracks con voces de
otros artistas, aunque en las primeras escuchas el disco suene un tanto
irregular.
De todos modos, el resto del disco
soporta hábilmente el shock de contener a “Blind”, que sin dudas se
transformará en uno de los hits bailables de este año.