El monumento de Fin del Milenio, parte de la (desde hace unos años) renovada costa de Vicente Lopez, me hizo fantasear muchas veces sobre su propio sentido. En la contratapa de este EP puede verse bajo un cielo más que azul, en eterno contraste con un rio gris. Aun sigue siendo cautivante.
Esta primera impresión que para algunos puede llegar a ser un aspecto meramente estético hace que esta pequeña colección de canciones sea al primer parpadeo, cautivante.
Sacamos el disco de su interior con cuidado, manipulando el sobre de la edición y al verlo reafirmamos interiormente la idea de que CD-R es también: Cultura. Volvemos a mirarlo otra vez.
Al comenzar a escucharlo es inevitable sentir como un cierto ambiente de intimidad nos invade. La imagen inicial de los primeros segundos de “Electrodoméstico”, la de un chico con una guitarra cantando sus canciones se va desarrolando a medida que ese ambiente se nutre de sonidos que lo acompañan, pero manteniendo la esencia de las canciones puras, sin invadirlas, sin perder esa intimidad.
Con este primer paso, Lara La decide comenzar a circular los caminos de una percepción folk propia, sin temor a recurrir a recursos pop que le aportan frescura a canciones como “De ser el mismo” y “Cuando se esconde”. Por otro lado la simpleza de una canción de amor como “Hermoso”, cierta continuación natural de “Electrodoméstico”, es la muestra más clara de la importancia de los sentimientos y la forma de propia de expresarlos que tienen Lara La.
"Cien”, cuarta canción del EP, es el momento del álbum logra su tono más intimista. Rodeado de una guitarra acústica espacial y una hipnótica batería, se va quebrando ese ambiente íntimo inicial, a pesar de algunos altibajos de la voz.
Luego de esa ruptura, “Cuando se esconde” es la gran sorpresa del EP, introduciendo un gran cambio rítmico en relación a las demás canciones (que comparten cierta afinidad rítmica a través de la guitarra) y dando definitivamente una sensación de unidad grupal a su sonido, del cual la canción se ve beneficiada. Mi momento favorito del EP, junto con “Electrodoméstico”.
Casi escondida en el arte de tapa, la sexta canción sin un título aparente, se aprovecha de esa sensación de un sonido más grupal que se logra en “Cuando se esconde”, que rodeando nuevamente los acordes de la guitarra acústica, dibuja un instrumental de un ambiente ideal para soñar despierto.
El primer Ep de “Lara La” posee a traves de cada canción un crecimiento hacia diferentes direcciones gracias a los elementos que rodean al corazón de cada una de las canciones.
De todas formas, si no fuera por ese corazón que se encarna en la voz de Schmidt, que las define y actúa como punto de encuentro a esos elementos, las canciones no tendrían sentido.
A veces bucólicas, otras veces abrazando una bella simpleza, las canciones hacen que el EP funcione y que como primer paso de Lara La, den ganas de seguir mirando hacia adelante, para ver que vendrá después