”Todas las grandes
bandas lo hacen, desde “Everything Must Go” y “This Is My Truth” estuvimos
tratando de reducirnos a una pila de escombros. Para “Send Away The Tigres”,
hemos vuelto a escuchar “Everything Must Go” e, incluso, el idealismo
juvenil de “Generation Terrorists”, ubicándonos a nosotros mismos de
vuelta a nuestros 18 o 21 años, y reconectando con todas las cosas que nos
hacían excitar. El cinismo es brillante. Pero llega un punto en el que ya no es
útil cuando estás en una banda.”
Las palabras
del bajista y letrista Nicky Wire no pueden ser más exactas para
describir brevemente el octavo disco de estudio de los galeses. Luego de (otra
vez) rumores de separación y de las aventuras solistas de James Dean
Bradfield (“The Great Western”) y Nicky Wire (“I Killed The Zeitgeist”),
finalmente se editó el álbum “Send Away The Tigres”, precedido por el
single “Your Love Alone Is Not Enough”, a dúo con Nina Persson, de The
Cardigans. Si en su anterior disco, “Lifeblood”, intentaron innovar en
favor de un sonido más pop y reposado, en “Send Away...”, la banda de Blackwood
se hace cargo de su legado y revisita las distintas aristas que han mostrado a
lo largo de su carrera. Los ramalazos punks de estadio aparecen en “Underdogs”
y en el rockabillero “Imperial Bodybags”; ecos del sonido épico que dominaba “Everything
Must Go” resuenan en “Rendition” o el tema que bautiza el LP; incluso el single
a dúo con Persson se asimila a aquel dúo con Traci Lords, “Little Baby Nothing”
del “Generation Terrorists”.
Si a la
lírica del disco (un deber cada vez que hablamos de los Manics), Nicky Wire
sigue mostrándose como un agudo observador de la realidad sociopolítica actual. En el tema “Send Away
The Tigers” menciona sutilmente el episodio de la liberación de los animales en el zoológico de Bagdad, durante la invasión
norteamericana a Irak (“Will tomorrow bring some perfection? / The zoos been
overrun in Bagdad”), en el medio de una autoreferencial letra sobre el
pasado de su banda (“I've got problems I've got too many of them / Throw
away your yesterdays I did it all for you / Blank horizons & hotels rooms /
Cheap Whiskey & god-awful truths / Look at me I'm honest & I'm free / I
was born to underachieve”). En “Your Love Alone…”, incluso la
autoreferencia se hace aún más evidente: “You stole the sun straight from my
heart” citando aquel single del disco “This Is My Truth, Tell Me Yours”.
Hay un homenaje a sus leales fans en “Underdogs” (“This one's for the freaks
/ For you're so beautiful / For all the devotion / Written in your soul”),
y una agria visión sobre las victimas de la guerra en “Imperial Bodybags”: “Imperial
bodybags, coming home in dribs and drabs / Life is numbers, with doggy tags /
(…) Never had a chance to wave goodbye / Thrown away and unhappy / Driven by
hypocracy). Para el final, y a modo de track oculto, desgranan una
versión del “Working Class Hero” de John Lennon, un tema que podría rotular el
status que el trío posee para sus fans.
Escuchando
los diez temas de “Send Away The Tigres”, uno tiene la impresión que los Manics
se sienten muy cómodos con lo realizado en su larga y accidentada trayectoria y
que realizaron un trabajo que representa muy bien el presente de la banda;
despojados ya de las altisonantes declaraciones mediáticas, de sus conflictos
internos y de la presión de estar en la mira de la opinión pública, solo quedan
las canciones, lo que siempre mejor hicieron.