Tal
vez la eterna incertidumbre acerca de su futuro pueda esgrimirse
como una de las constantes para intentar comprender a Massive
Attack. Y dicha incertidumbre tal vez tenga su razón
de ser primariamente en los egos, obsesiones y disputas presentes
en el interior de la banda, produciendo condimentos explosivos que
en la mayoría de los casos producen separaciones abruptas
con la certeza de un No Future. En cambio para Massive Attack pareciera
que todo ello es parte de una maquinaria infernal necesaria, y de
esa fricción eterna surgieron aclamados discos que marcaron
el ritmo musical de los últimos quince años.
Llegado
a este punto, el nuevo disco de la banda (?), "100th Window",
se presenta con el dilema de ser firmado exclusivamente por Robert
"3-D" Del Naja, debido a la partida definitiva de Mushroom y el alejamiento aparentemente momentáneo Grant "Daddy G" Marshal. El obsesivo 3-D, ante
el doble desafío de hacer un disco luego del exitoso "Mezzanine"
y además no tener con quien pelearse en estudios, no tuvo
más salida que dejar salir a todos sus demonios interiores,
para hacer un disco oscuro, excesivo, repleto de aire viciado, pero
a la vez personal. Es decir, un viaje a través del infierno
interior del artista.
De
modo dantesco, este recorrido por el infierno está compuesta
por nueve paradas, a través de los correspondientes tracks
que componen el disco (el último tema, además incluye
un instrumental oculto). Así, la oscuridad dub de "Future
Proof", con el propio 3-D en voces, da comienzo al álbum
con un clima de claustrofobia electrónica, sonidos que intentan
ser humanos pero nunca pueden ocultar su naturaleza cibernética.
En todo el disco se repetirá esto, las máquinas al
poder destronando cualquier resabio de instrumentos convencionales.
Pero "100th Window" es un paso más allá, lejos
de los sonidos dulcemente digeribles que inundan el pop, aquí las
máquinas toman una personalidad abruptamente distinta y propia,
se apoderan de los climas y se muestran infelices de su naturaleza.
Al igual que Dante, finalmente 3-D no está solo en su viaje por el infierno. En el segundo "anillo" nos encontramos con Sinéad O Connor, quien en "What Your Soul Sings" (algo así como el "Teardrop" del disco) entrega una interpretación más humana, pero igualmente opresiva. A punto de retirarse del mundo de la música (por lo menos eso dice) Sinéad interpreta y co-compone además "A Player for England" y el corte de difusión "Special Cases". Además el habitual colaborador de discos anteriores, Horace Andy aporta su peculiar voz a "Name Taken". Pero son todas las piezas interpretadas por 3D las cuales rebosan de claustrofobia, paranoia y virtualidad. La más representativa es "Antistar", la cual cierra en disco con una base rítmica tenebrosamente pegadiza, que al apagarse nos deja en las penumbras del final del camino. Allí, en el último de los anillos del infierno, encontramos la centésima ventana, aquella que permite vernos el interior y a la vez ver al futuro. Todo un desafío decidir abrirla...