Este es
el disco más hermético de Radiohead. De hecho,
el primer track nos habla desde el título de sardinas enlatadas
y una sensación de encierro nos invade. Es la segunda parte
de "Kid A", continuando (y acentuando) la línea de los
experimentos sonoros ya presentada en su antecesor. Con la batería
sonando por momentos casi como se tratara de un disco de jazz, algo
de electrónica, las guitarras adormecidas y la voz siempre
triste, cabe una pregunta que es recurrente ¿Cómo
trasladarán al vivo este puñado de sonidos?
Precedido
por el climático y desafiante "You and Whose Army?",
nos encontramos con un tema -el único, tal vez- que atrapa
desde el comienzo: "I Might Be Wrong" es el más concreto,
accesible y entretenido, en un disco que no intenta serlo. Lo que
se propone es reafirmar el nuevo sonido. Es como si la banda nos
dijera: Ahora sonamos así
¿te la bancás?.
Y cuesta al principio, especialmente si se omitió la introducción "Kid A". Hay que acostumbrarse, pasada tras pasada, y ponerse
en situación. ¡Qué lejos quedaron los riffs
de "Pablo Honey"! Esto no tiene nada que ver. Si nunca hubiéramos
escuchado a la banda y alguien nos propone hacerlo con el primer
disco y luego con "Amnesiac", encontraríamos apenas
la voz de Yorke como punto en común. Sin batería y
guitarras fuertes, todo es distinto. Pero que no se confunda con
aburrimiento, si bien en un principio todo parece indicar eso. Claro
que no lo vamos a escuchar en ninguna fiesta, porque sería
condenarla al fracaso, sin más vueltas (¿alguien se
bancaría el enigmático y robótico "Pulk/Pull
Revolving Doors", por citar un ejemplo?).
La
nueva versión de "Morning Bell" no aporta necesariamente
frescura. Es distinta, sí pero no cambia la esencia, no
hay realmente novedades destacables. "Hunting Bears" es un
instrumental que nos remite al lejano oeste, con la desolación
propia de un cowboy cansado en el medio del desierto, al que se
le acabó el agua de su cantimplora y le queda un largo trayecto
por recorrer.
Con "Knives Out" se siente como una caída libre infinita
desde un imponente rascacielos, mientras que "Dollars and Cents" propone -con un ritmo psicótico- cierta conciencia sobre
el papel moneda y su uso: somos los dólares y los centavos
vamos
a quebrar tu alma pequeña.
En síntesis,
ofrece cierta originalidad y buenos climas, pero no es el mejor
disco de la banda, ni por asomo. Aunque, tratándose nada
más y nada menos que de Radiohead, exige -y merece- al menos
un par de escuchas.