Hay
que admitirlo: todo fanatismo llevado al límite tiene algo de amor
enfermizo. Hago mea culpa: puedo intentar ser objetivo con el material
en estudio de Radiohead, pero con las grabaciones en vivo la historia
es muy diferente. Mi relación con ellas es de pasión-obsesión,
la cual me lleva a tener acumuladas docenas de grabaciones de todas
las épocas y calidades de la banda liderada por Thom Yorke. Así y
todo, disto de ser el más obsesivo y completista de todos (¿no es
así, mr AK?).
Para
esta raza especial de maniáticos al que pertenezco, el material incluído en "I
Might Be Wrong - Live Recordings" no representa ninguna
novedad, y a lo máximo significa conseguir en mejor calidad grabaciones
de recitales que ya teníamos completos de antemano. Para el resto
de los humanos es la posibilidad de conocer la energía de la banda
en vivo, esa mezcla particular de experimentación sonora y pasión
rocker de estadios que los caracteriza arriba del escenario. Además
es la prueba de que si Radiohead puede sacar en sólo 13 meses 3
discos de calidad, todo le es posible.
Este
miniálbum consta de grabaciones provenientes de las presentaciones
de la gira 2001, donde se presentaron canciones de sus discos más experimentales, "Kid
A" y "Amnesiac". Si bien fueron registradas en distintas locaciones [1],
la selección y la edición le dan una coherencia que hace intuir
falsamente que fueron registradas en el mismo show. Así y todo,
se destacan las interpretaciones tomadas del recital de Oxford,
tal vez el mejor show de la banda en esa gira, donde tuvieron un
triunfal regreso a su hogar. Por ello, a este especie de bootleg
oficial le sigue faltando esa esencia que sólo da el show completo (aquel recital de Oxford,
de 2 horas y media de duración, tuvo como punto más alto el cierre
con una increíble versión de "Creep", con la multitud cantando como
si fuese la última cosa que pudiesen hacer en sus vidas). Hubiese
sido interesante incluir canciones de otros discos, para dar una
idea más cercana de lo que es un show de Radiohead.
Igualmente
este miniálbum tiene una exquisita cereza que es la delicia última:
una versión de "True Love Waits", una canción inédita, que no
aparece en ningún álbum, EP o single. Es un tesoro adorado por lo
fanáticos y la razón primera por la cual comprar este disco.
Además,
hay que admitirlo: por más que me esmere en hacerle lindas tapas
a mis bootlegs en CDR, jamás me saldrán tan lindas como las de Stanley
Donwood...