“En
estos últimos años muchas veces encaramos seriamente la idea de separarnos”,
declaraba Ed O’Brien, guitarrista de Radiohead, a mediados del
año 2000, poco antes de la edición de "Kid A". Producido (como "OK Computer") por Nigel Godrich, el disco fue precedido por
rumores de todo tipo, incluyendo la mentada hipotética separación.
Concebido como la primera
-y experimental- parte de un disco doble (fue grabado en las mismas
sesiones que su predecesor, "Amnesiac"), "Kid A" nos muestra
una nueva faceta de la banda, que se vió en la necesidad de responder
a la enorme repercusión y las alabanzas, tanto de crítica como de
público, que obtuvo "OK Computer".
Desde el arranque, la
-cada vez más- lánguida voz de Yorke nos previene que “todo está
en su lugar”, invitándonos a sumergirnos en un clima íntimo y apacible.
La banda juguetea, calma, con la electrónica y le sale bien. Se
siente como si uno se trasladara a una fría sala de espera, donde
todos los objetos tienen el color del hielo, pero que nos impulsa
a querer saber qué hay mas allá, una vez que atravecemos la puerta
del consultorio.
Alguien nos depierta
de nuestro descanso. Es esa línea de bajo Colin Greenwood en "The
National Anthem", que transcurre, casi monocorde, durante todo
el tema, acompañada por una sección de vientos. Aquí nos reencontramos
con ese caos in crescendo que nos recuerda qué banda estamos escuchando.
Son los Radiohead de siempre, reinterpretando uno que otro clishé
de épocas anteriores, pero avanzando más que nunca a un nuevo sonido.
“No estoy aquí” advierte Yorke en "How to Disappear Completely", para hacernos flotar nuevamente, para relajarnos por un momento,
hasta que en "Optimistic" suben la apuesta, pasan por el calmo "In Limbo", y desembocan en el track más energético del disco, "Idioteque". Batería procesada, ritmos cardíacos, un poco de
scratch, teclados de fondo y la voz de Yorke, redondean un tema
que luego, en vivo sonaría como lo mas agresivo de "Kid A".
Restan "Mornig Bell" y "Motion Picture Soundtrack", para cerrar el álbum, dejándonos
con la sensación de haber escuchado un disco que anticipa, que promete
y cumple con un concepto integral bien logrado.
En un lanzamiento que -afianzando
el bajo perfil de la banda- no tuvo videos ni singles de promoción,
Radiohead nos muestra cómo se puede salir airoso, entrando de lleno
en el 2000, luego de haber grabado un disco fundamental de los ’90,
como "OK Computer".