Entre
las tantas razones por las que el tercer disco de Radiohead
puede ser considerado como su obra cumbre es la de haber logrado una
enorme victoria que a priori parecía perdida. Superar a un álbum como "The Bends" resultaba una tarea imposible a primera vista, y
de hecho la banda ni siquiera intentó tal tarea. "OK Computer" no es
un "The Bends 2" y a pesar que toma muchos de sus argumentos,
recorre caminos diferentes, más sombríos pero con los mismos demonios
interiores a flor de piel.
"OK Computer" , fue el disco que mejor retrató
la alienación de los noventas, pero con una pasión y emoción genuina.
Fue un sismo que hizo retumbar al rock inglés, creando una revolución
que hasta el día de hoy se sienten sus efectos. Fue además el álbum
que convirtió a Radiohead en el padre no reconocido de innumerables
bandas, que encontraron en "OK Computer" el catalejo con el
cual observar al mundo.
Editado
en julio de 1997, contó con la producción de Nigel Godrich,
quien si bien había participado en la grabación de "The Bends", a partir de "Ok Computer" se convirtió en
virtual sexto integrante de la banda en su trabajo en estudios.
Con toda la libertad artística que podrían desear, Radiohead pudo
fusionar trabajo de texturas sonoras y un cuidado desempeño interpretativo
tradicional, liderado por la torturadas guitarras de Jonny Greenwood.
En
el track de apertura, "Airbag", las frenéticas guitarras actúan
como los jinetes que nos advierten del Apocalipsis venidero, mientras
Thom Yorke nos señala que una próxima guerra mundial está por venir.
Toda esa adrenalina prosigue en el segundo track, la ciclotímica "Paranoid Android", épica montaña rusa sonora. "Me
gusta la dimensión dramática de nuestra música, esa amenaza que
la sobrevuela. En una canción de Radiohead nunca sabés muy bien
qué puede venir después, si un momento de calma o una tormenta." decía Thom Yorke. Desafiante primer single del álbum,
el pasar del tiempo confirmó sus proféticas líneas,
haciéndola más y más desgarradora.
"Subterranean
Homesick Alien", con referencia a Dylan incluída,
es una joyita de encantadora factura, donde Thom en un tono mucho
más dulce nos dice que "vivo en una ciudad, donde no puedes
oler nada; miras tus pies, por las marcas en el pavimento".
Prosigue el susurrar de "Exit Music (for a film)" -que justamente
había formado parte del cierre de una película, "William Shakespeare's
Romeo & Juliet" (1996)-, algo así como un despertar
en un lágrimas, no pudiendo sacar de la cabeza lo vivido.
En cambio en "Let Down", otro alto punto emocional, el despertar
es mucho más radiante, pero teniendo esa constante cuota
de desesperanza.
Pero
la parada obligada es en "Karma Police", sin duda una de las
canciones más bellas y desgarradoras de los noventas. La pasión
interpretativa de Thom, acompañado convenientemente por el piano
y batería, dejan marcadas en el alma frases como "esto es
lo que obtienes cuando te metes con nosotros". El videoclip,
dirigido por Jonathan Glazer ( en el que posiblemente se cuele alguna
referencia a "Blood Simple" de los hermanos Coen), eleva esa
sensación de viaje hacia lo incierto.
En "Filter Happier", calco orwelliano del remplazo de la emoción
humana por la exactitud cibernética, una voz robótica repite instrucciones
que parecen salidas de "1984". Pero prosigue " Electioneering",
la canción más directa del disco, donde zumbantes guitarras
toman el comando ante una desenfrenada interpretación vocal.
En "Climbing Up The Walls" la languidez toma un nuevamente un
tono apocalíptico, que va creciendo y creciendo hasta lo
indescifrable. Pero prosigue la falsamente inocente "No Surprises",
donde la dulce melodía casi navideña contrasta con una letra que
nos dice "derriba al gobierno, ellos no hablan para nosotros".
Mientras que hoy muchos rockstars se lamentan el haber confiado
que algo cambiaría con la llegada del laborismo y su Tercera Vía
al poder, Radiohead ya dejaba su testimonio premonitorio, avisándonos
que no habría sorpresas a la vista.
La
encantadora "Lucky", que ya había aparecido en una versión
mínimamente diferente en el multiestelar disco benéfico "Help",
repite con ironía ese tono de desgano hacia las políticas convencionales
("el jefe de estado me ha llamado por mi nombre, pero no
tengo tiempo para él, va a ser un día glorioso, siento que mi suerte
puede cambiar").
Finalmente "The Tourist", cierra el disco con la frase "¿donde demonios
estoy llendo, a 1000 pies por segundo? hey man, despacio",
dejando como la duda de cual será el siguiente paso, su
velocidad, su rumbo.
"OK Computer" envejece
bien y se acrecenta, tal vez porque siempre fue mucho más que un
disco de rock. Fue el catalizador de los demonios internos de una
generación que vive constantemente con el peso de una sociedad
que empuya a la alienación, a la mecanización antes
que a lo emocional, a dar por perdidas batallas en las que ni siquiera
se combatió. Tal vez haya sido un acto de audacia de los
que sólo se pueden hacer cuando se deja de lado la idea del
después. Pero sobre todo, es un tesoro compartido
por miles de personas que de una forma u otra lo convertimos en
la soundtrack de un instante de nuestras vidas.