“La luz de la luna era tan
intensa que las cenizas del patio brillaban como diamantes. El valle estaba en
silencio y la brisa movía ligeramente los pinos de
la colina. Allá
en el pueblo se apagaban las ventanas y solo quedaban encendidos algunos
anuncios de neón de
la calle Mayor. Podía
ver la gran Biblia
de Neon iluminada en la iglesia del predicador. Quizá también este encendida
esta noche, con sus paginas amarillas, las letras rojas y la gran cruz azul en
el centro. Tal vez la enciendan aunque el predicador no esté alli”. [1]
La
aparición de “Funeral”, producto de un inusual colectivo como es The Arcade Fire, significó el
redescubrimiento de cierta concepción emocional y personal a la hora hacer
música producto una óptica, por momentos, teatral, cargada de frustración,
amargura y redención a la vez. Esta revalorización fue valiosa por lo menos para mí en momentos donde sentía que la única esperanza era mirar hacia el pasado.
Casi
cuatro años después, el segundo trabajo de The Arcade Fire, no se encuentra
alejado de esa concepción. Sin embargo, en “Neon Bible”, los integrantes del
grupo deciden abandonar el plano personal para mirar lo que sucede a nuestro
alrededor (aspectos que no dejan de tener un gran impacto en el universo
personal) y ver el reflejo de la angustia que puede producir en nuestras almas.
Esa sensación irá cobrando forma a lo largo de canciones como “Intervention”,
“(Antichrist Television Blues)”, “Windowstill” a medida que las canciones se
reflejen en nosotros. Es posible que nos produzcan un cierto deja vu a lo experimentado con “Funeral”
pero de una posición completamente distinta, donde las palabras evocan
realidades contrarias a las conocidas anteriormente.
El
reflejo de Win Butler y Régine Chassagne en el aspecto lírico del álbum muestra un futuro signado por una realidad
malevolente, protagonizada por guerra,
la iglesia, el gobierno y la veloz forma de vida de los tiempos actuales como
algunos de sus principales elementos negativos. Es en el sonido de sus palabras donde podemos ver como esta es
capaz de oscurecer el corazón de los hombres.
“Neon Bible” al ser revisado en su extensión posee una mayor
unidad musical. La principal razón, además de la probable maduración del grupo,
se debe en mi opinión al alejamiento gradual de cierto ambiente teatral constantemente
presente en “Funeral” a favor de composiciones más directas. A diferencia de la
catarsis sonora característica de su primer trabajo, gran parte del álbum logra
generar emociones a través del constante crecimiento de intensidad especialmente
en que los momentos más íntimos del álbum se expanden e incorporan a todos los
integrantes del grupo. “Black Mirror”, la apertura del álbum, “Intervention”,
con uno de los mejores ambientes de todo el álbum resultado de la intervención
de un órgano de iglesia y “No Cars Go”, donde un veloz y compacto The Arcade
Fire roza niveles épicos, son los mejores ejemplos de este cambio producido por
el grupo hacia esa modalidad.
A su vez el grupo logra una cierta economía y separación de
los elementos que integran sus composiciones impulsada por una capacidad de
fundir distintos sonidos y géneros como el post-punk. Esta cualidad se
manifiesta en esta oportunidad de una forma más natural y menos abrupta. Otro
aspecto interesante del álbum, es la forma en que la voz de Régine Chassagne
toma mayor protagonismo, en momentos clave del álbum. Aún al seguir siendo la
compañía constante de las palabras de Butler, Chassagne se apodera la parte
inicial de “Black Wave / Black Vibrations” y luego con sus coros hace que todo
lo que gira alrededor de Butler pareciera que fuera a desplomarse.
Las
once canciones de “Neon Bible” muestran estructura más usual en comparación a
las de su trabajo anterior, pero no por eso menos emotivas. Sin embargo estas
características hacen de “Neon Bible” un álbum más accesible, en mi opinión,
que su predecesor. En su libro, J. K. Toole describía una Biblia de Neón que iluminaba el cielo por las noches para
todos por igual. Esa imagen planteaba un panorama contradictorio a lo que
sucedía durante el día entre las personas que vivían en ese pueblo al sur de
los Estados Unidos, presos del fanatismo y la intolerancia.
The
Arcade Fire parece retomar esa realidad contradictoria y llevarla a niveles
globales produciendo en su propia Biblia de Neón una reacción directa frente la
realidad actual marcada por los tiempos en que vivimos. Es en esa reacción la
que por momentos emociona al escucharlo.