The Good, The Bad & The Queen (*1) es el grupo formado nada más ni nada menos que por el ex Blur y Gorillaz, Damon Albarn, Paul Simonon,
ex bajista de The Clash; Tony Allen,
cofundador del Afrobeat junto a Fela Kuti; Simon Tong, ex
guitarrista de The Verve,
y por si fuera poco fueron producidos por el DJ estrella del momento: Danger Mouse. En este, su primer disco,
demuestran porqué a veces es más interesante encarar proyectos grupales que
carreras solistas.
Desde el momento que empiezan a
sonar los primeros acordes de “The Good, The Bad & The Queen” algo queda bien claro: está pasando algo y nada hace pensar que eso que sucede
sea bueno. El disco homónimo y primero de esta especie de Dream Team de las islas británicas, liderado por la mente y la voz de Damon Albarn, te deja pensando.
Pero pensando ¿en qué? Simplemente en el mundo en que vivimos.
Albarn en sus letras no hace más que
describir su tiempo, su Inglaterra y porque no, más que nada, su propio
Londres. Y la mirada no es feliz y quizás ni siquiera esperanzadora, algo que
es evidente en la primera canción del álbum, “History Song”, pudiendo ser el mismo un
modo de abrirle los ojos a alguien: “Si
no lo sabes ahora/ Entonces lo sabrás” reza el primero de los
estribillos. La idea del momento que
quiere transmitir el disco queda evidenciada en su tapa, una pintura del gran
incendio que sacudió a Londres en 1666 (*2).
Al escucharlo varias veces sólo
queda imaginarse como hubiese sonado como banda de sonido de películas como “V de venganza” (*3) de James McTeigue o “Niños
del Hombre” (*4), del mexicano Alfonso Cuarón.
La Inglaterra
que describe es casi la misma de esos films, con
pocas esperanzas, con un presente olvidable y un pasado no mucho mejor. “Está todo muerto en cierta forma” dice
en el segundo tema, “80’s Life”, para rematar diciendo “No quiero vivir una guerra / Eso no tiene fin en nuestro tiempo”.
Albarn y compañía se lucen en unos de
los puntos más sobresalientes del disco con una de esas canciones con sabor a
pop pero con serias pretensiones acústicas. El tema no puede tener un título
más explícito, “Kingdom of Doom” (Reino de la perdición): “Bebe todo el día/ Porque el país está en guerra / Pronto estarás
cayendo/ de los muros del palacio”, dice la letra.
Pero a pesar del mensaje que
transmite es un disco cálido, armonioso e ideal para un día lluvioso. El sonido
apuesta a climas de bajos dub, a la percusión
africana, a guitarras acústicas, a un muy bien utilizado piano y, por supuesto,
a la estilizada voz de Albarn. Lejos quedaron los
tiempos de las guitarras eléctricas y los estribillos pegadizos que en los ‘90
bien supo mostrar con Blur.
Sin dudas la nueva propuesta de Damon Albarn no solo cae bien
sino que también lo sigue reafirmando como unos de los grandes narradores
musicales de su generación.