Estoy bien bien bien
           
 
  2005
 
 
  PopArt
 
           
 
Victoria Mil
"Estoy bien bien bien"

 
           
   
 

La banda de Adrogué demuestra que se puede usar las ventajas de la industria discográfica y, a la vez, seguir haciendo música interesante.


Has recorrido un largo viaje Victoria. Desde los días de La Nueva Flor, primer banda de Miguel Castro (voz, samplers y moogs) y Julián Della Paolera (guitarra y voz), hasta este presente cuasi mainstream ha pasado una década, cinco discos (uno de ellos es sin duda uno de los mejores del rock argentino, "Armas") un par de excelentes canciones (por ejemplo el soberbio “G13”), un cambio de nombre (¿qué necesidad tenía la actriz española de meterse en estos temas menores?). En fin, pasó el tiempo y en ese tiempo Victoria Mil se consolidó como una de las mejores bandas argentinas, una de las pocas que genera expectativas con la edición de cada disco. Si esto sucedió fue, no sólo por la calidad artística de la banda sino, porque se han mantenido firmes en su postura y han evitado los lugares comunes.

    Es evidente que la banda se encuentra en su etapa mainstream: tocan en cuanto mega festival hay, telonean a los cada vez más masivos Babasónicos, modelan para una casa de ropa en Palermo Soho, editan con PopArt, su nuevo video está en alta rotación en MTV y en las radios, graban en los estudios ultra mainstream de Fito Páez (seguramente nunca ha salido de semejante factoría de éxitos algo medianamente equiparable; se aceptan apuestas). O sea, Victoria Mil se encuentra a un mundo de distancia de los shows en tugurios de San Telmo o los días del hit underground con el estribillo más delirante “hagamos una cita y yo llevo la cabeza puesta”.

    ¿Y esto es malo? En absoluto. Han ingresado a un nivel de difusión reservado para las bandas mainstream pero, a diferencia de otros (complete usted, estimado lector), el haber llegado a este nuevo estadío no ha significado en absoluto que su discurso y su música se deterioren. Es cierto, no han repetido el nivel de "Armas", pero bueno, eso era difícil. Igualmente ahora tienen la posibilidad de llegar a un mayor público y han mantenido su grado 0 de expresión, su amor por el post punk, el krautrock, el dub, el delirio; en fin, han llegado a este estado incipiente y embrionario de popularidad sin resignar las cosas que los hacían encantadores. A diferencia de sus amigos de zona sur, uno los escucha ahora y no añora volver diez años atrás sino más bien percibe una trayectoria digna de orgullo.

    Claro, tampoco están en los niveles de popularidad de Turf o Jóvenes Pordioseros. ¿Importa eso? No, tampoco. La industria discográfica les está dando una chance y ahora depende cada uno aceptarlos o no. Lo bueno de esta situación es que por primera vez en años uno puede escuchar en las redes de la industria discográfica a un artista que moviliza (las citas de VM son una oportunidad para cualquier iniciado en la melomanía de descubrir a PIL, Wire, Gang of Four, Lee Perry, escritores anarquistas, etc)... seguramente más de uno escribirá pensando que esto es tan delirante como el estribillo antes mencionado; puede ser. Pero, en todo caso es tan delirante como decir que Divididos es una aplanadora o cualquier otro lugar común del periodismo de rock argentino.

    Como dijimos, "Estoy bien bien bien", no es "Armas", pero esto no va en desmedro del valor de esta obra. Lo que hace VM en este disco es lo de siempre voces dificultosas, de cadencias aletargadas, con ese grado 0 de expresión que tratan sobre drogas, amores, desamores y música, texturas construidas a base de moogs, con bases graves y guitarras chirriantes usadas como en, por ejemplo, Gang of Four, de forma no fálica. Pero, ahora, han decantado la fórmula y su música ha adquirido una impronta más accesible; las brumosas atmósferas han desaparecido, ahora es el turno de un luminoso brillo. VM se ha adentrado en las aguas del pop, pero claro está, pop a su manera. Y en esto mucho tiene que ver el reingreso de Leonardo Santos en el puesto de baterista (actualmente cumplía esa tarea en la banda de Melero); las canciones ganan en consistencia y solidez. Como es habitual los de Adrogué cuentan con el incondicional apoyo de la gente de siempre: Babasónicos, Emisor, Los Látigos.

    "Estoy bien bien bien" contiene, como es habitual en la banda, un par de hits potenciales que se nos pegan en la primer escucha. “Bien equivocado”, primer corte del disco, tiene pasta de hit en cada uno de sus segundos; como en otros temas, VM demuestra que se puede evitar la guitarra para crear en el rock.“El rock vive de mí” es el segundo hit en potencia; si bien se les ha criticado la pose irónica, creo que esta canción es todo lo contrario: muestra como seguir haciendo algo que gusta sin que sea necesario un éxito comercial; en tiempos de Operación triunfo, VM le canta al sentimiento antes que al cálculo. Tercer canción, tercer hit... “Por tus ojos”, la mejor canción del disco, es una joyita, una especie de mantra, uno de esos que no nos deja hacer otra cosa que mover el pie. En cada una de estas tres canciones sobrevuela el aroma de Wire de mitad de los ochentas, cuando se acercaron, en cierta forma, al pop más digerible.

    En el final del disco hay dos hits más, uno muy bueno y el otro más flojo pero efectivo: “Me despierto feliz” (el que cumple) y “Ying yang” (el que esta buenísimo); el primero es un tema simple, escrito más bien en piloto automático pero que no deja de ser, como toda buena canción pop, imposible de olvidar...a pesar de lo naif de la letra: “me despierto feliz y pienso en vos”; el cierre, por su parte nos recuerda que sólo VM puede hacer esta clase de canciones. Combinación justa de bases contagiosas, moogs burbujeantes, guitarras medidamente descontroladas y frases geniales: “nunca lo vas a entender si sos un droguidancer”.

    El resto del disco es lo que hace que no estemos ante un nuevo "Armas": el nivel alcanzado en las canciones mencionadas no se repite y la sensación que queda es la de irregularidad. "Estoy bien bien bien" se revela como una colección de canciones más que como un disco homogéneo, compacto. Claro, más de una banda envidiaría temas de relleno tan buenos. “Mi mentira”, “Se fue”, “Me miraste fijo” y “Dulce hastío” son ejercicios de composición en piloto automático, con la fórmula Victoria que igualmente siempre es efectivas y resiste varias escuchas.

    Como reza el estribillo del primer single (“estoy bien bien equivocado”), Victoria Mil está bien... precisamente por estar bien equivocados. Al no caer en los lugares comunes del rock argento, al estar tan alejados de la demagogia y de la sensiblería, al practicar géneros tan poco transitados, la posición de VM puede ser percibida como equivocada.

    Quizás sea esto lo que los haga tan interesantes.

 
Versión imprimible
     
Publicación: Enero 2006
 
 
Nombre
     
 
 
E-Mail:
 
 
Web/Blog:
 
 
Comentarios:
     
 
Tratá de no excederte y ser respetuoso.
 
Código de seguridad
       
Escribe lo que ves en la imagen
       

 

Victoria Mil
 
 

  Si te este disco proba con:  

» Wire – “The Ideal Copy”
» PIL - “Metal Box ”
» Stereolab – “Emperor Tomato Ketchup”

 
Velvet Rockmine es una revista independiente sobre música, cine y expresiones artísticas. Los derechos de los contenidos pertenecen a sus autores. Se permite la reproducción, pero si nos consultás antes. | correo@velvetrockmine.com.ar