En Velvet Rockmine no podemos
contener nuestras ganas de recomendar cuando escuchamos algo que nos gusta…y
este es el caso. ¡”Cazador” es el mejor disco nacional del 2007!
En el 2004, Mi Pequeña Muerte editó su debut, “Hospital”. Canciones melancólicas y catárticas
que, por momentos, generaban climas opresivos, mostraban a una banda con
potencial para crecer. Y Mi Pequeña Muerte creció, ¡y como!
Su segundo disco, “Cazador”, es un
firme candidato a terminar en todos los listados de lo mejor del año 2007 ¿Por
qué? Muy simple, MPM editó un maravilloso y conciso álbum de canciones emotivas
pero sanguíneas, potentes y llenas de matices. Para hablar del disco, le
enviamos unas preguntas a Julián Perlas, cantante de la banda.
La versión que editaron de Cazador fue la segunda que grabaron. ¿Qué cambios
hubo entre la primer versión y la que finalmente editaron?
En realidad no hubo una primera
versión, no llegamos a desarrollarla. La
banda prácticamente se forma después de la edición del primer disco, que fue
un trabajo más unipersonal, y tan emocionados estábamos
con el hecho de
tener por fin una banda, que decidimos rescatar ese sonido que veníamos
logrando en directo para hacerlo disco. Fuimos dos días un estudio,
con el
ingenuo plan de grabar las canciones espontáneamente, pero nos dimos cuenta
en seguida que ese material no nos representaba, que definitivamente nos
cuesta grabar en un lugar que no es nuestro espacio, y que somos
demasiado
detallistas y obsesivos como para grabar un disco en dos días. Básicamente,
si tenemos alguna virtud, no es precisamente la espontaneidad. Entonces sí,
decidimos montar una sala detrás de un local que tenemos cerca de casa, lo
convertimos en nuestro pequeño estudio (Patada Voladora), y nos dedicamos a
grabar y grabar capas de sonidos. Como las canciones ya estaban escritas, la
búsqueda fue más la creación de un mundo de fantasía diferente para cada
canción. Creo que es un disco que cada vez que se escucha, aparece algo
nuevo. Así pasamos cuatro meses, para darnos cuenta que habíamos
logrado todo lo contrario a la idea original de grabar un disco en vivo. Por
suerte, creo que
la experiencia sirvió para fortalecer la personalidad musical del grupo, y
darnos cuenta que nos gustan las canciones, pero más nos gusta vestirlas.
Para este segundo disco ¿tenían otras cosas que decir? ¿Sienten que hay
continuidad temática con el primero? ¿Qué temas creen definen el disco?
La forma de componer no varió demasiado de un disco a otro, todos los temas
empezaron con una guitarra, pero el foco se corrió de la catarsis
personal y
autobiográfica, para darle lugar a otras voces y personajes que cuentan sus
miradas y experiencias. Con respecto a la continuidad temática, no somos una
banda que tenga una explicación certera y premeditada de lo que hace, más
bien nos damos cuenta de lo que quisimos decir bastante tiempo después, y
con la participación de terceros que nos dan su veredicto… ¡Y terminamos
creyendo que en realidad ya sabíamos que decir! Eso nos pasó por
ejemplo
con el nombre: una semana antes de entrar a fábrica no lo teníamos, usamos
un tema del disco y ahora nos parece que otro nombre no hubiera podido
tener, que funciona como hilo conductor entre todas las canciones. ¡Creo que
nuestra parte inconsciente resuelve antes que nosotros!
Supongamos que tienen que
describir la música de MPM a
alguien que nunca los escucho ¿cómo se definirían?
Bueno, a mí me resulta imposible
definirnos, la búsqueda siempre es la de
escribir la canción perfecta, pero la canción desnuda no nos interesa
demasiado en este momento.
El primer disco se llamó “Hospital”,
este “Cazador”. Hay una actitud, desde
el título al menos, más agresiva. ¿Creen que en la música se refleja eso?
Después del
primer disco, al empezar a tocar como banda, automáticamente
recordamos cuanto nos gustan las guitarras y el rock, que habíamos
pasado
por alto a la hora de grabar “Hospital”, ya sea por deficiencias
técnicas o
de interpretación. No sé si es más agresivo, pero sonoramente es más
explosivo que el anterior, tuvimos más herramientas para lograr un
sonido
más potente. A nivel letras, el haber encarado las historias a través de
diferentes miradas, hacen que la temática no gire siempre en torno del mismo
estado de ánimo. Hay algunas voces más descarriadas que en el anterior,
menos primeras personas y más observaciones hacia fuera.
¿Cómo se ubican en la escena
porteña? Con qué bandas
encuentran afinidades?
No nos sentimos parte, raramente
nos invitan a los festivales típicos de la
escena porteña. La pasamos muy bien tocando con Él Mató A Un Policía
Motorizado, Camila Barre, Hacia dos veranos, etc.
¿Si pudieran fantasear un año ideal para MPM, qué cosas les ocurrirían?
¿Ideal? ¡Trabajar menos y tocar más la guitarra! La verdad, nos gustaría tocar un
poco más que el año anterior, hacer algún
viaje y sobre todo hacer canciones nuevas, si no todo se termina acá.
¿Hay algún vínculo entre el nombre
de la banda y la música que hacen o es
simplemente, un nombre?
No creo que haya un
vinculo, es más bien un generador de problemas: ¡a la
gente le cuesta la palabra muerte! No hay dudas que es el tabú mayor. Cuando
por situaciones excepcionales un abuelo o tío o lo que fuera, nos pregunta
el nombre del “conjunto”, es una obligación decir tan sólo MPM, si no creen
que hacemos música satánica. La verdad es que no buscamos demasiado
explicaciones cuando aparecen las palabras, la música o los nombres, antes
tratábamos de explicarnos el origen del nombre “le petit mort”, el orgasmo,
el abrazo, etc., ahora ya ni sabemos por qué nos llamamos así. Pero
nos
gusta, eh.