Una nueva fecha del Ciclo Nuevo en el Teatro San Martín, ciclo que nos garantiza cada tanto muy buenas bandas y siempre es una salida recomendada. En esta ocasión, sábado 20, fue el turno de El mató a un policía motorizado y Polaris.
Habitualmente nos quejamos desde estas páginas (y nos han criticado por criticar esto) de lo aburrido, chato, complaciente y poco atrevido del rock mainstream local (claro que sí, hay honrosas excepciones). Bueno, mi opinión, al menos, del mainstream no ha cambiado; o sí. Luego de ver un show tan soberbio, entretenido y transportador como el que dio el sábado pasado El Mató a un Policía Motorizado, he reafirmado más mi opinión: las grandes cosas del rock argentino pasan lejos de los oídos de las mayorías. Lo que es una lástima.
Vamos a decirlo muy claramente: EMAUPM es una de las mejores bandas del rock argentino y, con un show tan conciso como explosivo, se encargaron de demostrarlo. Sin grandilocuencias, sin grandes discursos, con una imagen anónima, dejaron que la música hable por si misma.
Imagínense si la facilidad para las melodías del viejo Weezer se cruzara con la especialidad de Spacemen 3 y la impronta teutona de Neu!. Y eso es lo bueno, lejos de ser un frankestein deforme, la música de este cuarteto platense fluye tan orgánicamente para dar forma a su autodefinido “punk espacial”, que la mención de esas bandas se transforma en un mero detalle informativo. Lo que importa aquí es lo envolvente del trabajo de guitarras (uno de los guitarristas se parece a Johnny Greenwood y el otro al cantante de The Music), el beat sostenido del baterista (sin parecidos inmediatos) y la limitada pero a la vez emotiva amplitud del bajista y cantante Santiago Motorizado, muy en la línea de Wallas.
Ver un show tan bueno no debería ser sorpresa; el año pasado editaron, de la mano de su disco epónimo, uno de los mejores discos nacionales, pero en escena la música de la banda cobra nuevas dimensiones. Quizás sea la ayuda en escena del también dúo platense El Tío Pastafrola y los hermanos Vicario, que les aportan una amplia paleta de matices espaciales y sónicos, o quizás sea un natural crecimiento pero la propuesta de la banda es cada vez más adictiva. Canciones nuevas (una que dice “nuevas discos, nuevas drogas” fue el punto alto de la noche) que alternan con las canciones del disco (“Sábado”, “Diamante”) y hablan de planes frustrados, amores y drogas se van sucediendo para dar forma a un show compacto, de duración justa y que nos deja con la sensación de estar viendo a una banda en una rápida espiral ascendente de creatividad.
Luego tocó Polaris pero, lamentablemente, no había más lugar para rock en mis oídos. Entonces, sí. Vamos a hypearlos descaradamente: EMAUPM es una de las mejores bandas nacionales. A diferencia de tanto muñeco con pie de barro aquí hay canciones, emoción y mucha electricidad…y eso nos puede.