Excursión a La Plata: En búsqueda del interés perdido (o seis breves pensamientos sobre el rock argentino)
 
   
 
Ático + 107 Faunos
Centro Cultural Islas Malvinas – La Plata
28 de marzo de 2008

1. ¿Güeris the party Loco? Una de las preguntas que más se escucha a medida que se acerca el fin de semana es “¿qué hay para hacer hoy?” y una de las respuestas más habituales es “creo que nada”. Hablando de esto, un amigo me comentaba que una amiga de él le decía que, después de Cromañón, se le hace muy difícil contestar esta pregunta… y más si se trata de ver bandas de rock. Todo aquel que ha vivido en lugares donde, efectivamente, no hay nada para hacer coincidirá que esa expresión en Buenos Aires es errónea. Quizás lo más correcto sea decir “no hay mucho interesante”. Si hablamos de rock esta expresión puede cobrar más fuerza; hace tiempo que no surgen bandas que generen excitación colectiva o despierten esa necesidad de verlas. Evidentemente es un tema discutible. Lo concreto es que más de una vez me he encontrado diciendo eso. Pero todo cambia y, para no andar con medias tintas el pasado viernes 28 descubrimos algo que sacudió nuestras modorras porteñas. Sucedía en La Plata y no importó. Autopista y transporte Plaza mediante terminamos en la ciudad de las diagonales y, desde hace un tiempo, del buen rock. Dos bandas nuevas y, especialmente, el disco debut de una de ellas nos hicieron cambiar de parecer: sí, hay cosas para ver, escuchar y disfrutar. ¿Las bandas? 107 Faunos, una especie de orquesta indie, y Ático, un cuarteto de rock existencialista ¿El disco? “Compañía”, el debut del cuarteto; sin duda el mejor disco debut que ha dado el rock argentino en años.

2. Excursiones. El corto viaje por la autopista (creo que ir a Villa Ballester, por ejemplo, lleva más tiempo) sirvió para que la minúscula, pero entusiasta, delegación Velvet (Seba y yo) fuera analizando la escena platense y esperando confirmar, o no las sospechas sobre la misma… en el medio, claro, se habló del inminente BAFICI, del nuevo disco de The Fall (sí, sigue editando discos de escucha obligada), del regreso de Portishead (Seba lo escuchó y me dijo que está bueno… yo me resisto: prefiero recuperar el placer perdido de escuchar un CD con expectativa), historias de la noche de los 90s y otros intrascendentes e interesantísimos temas. Llegamos. Ciudad de diagonales y aire relajado. Un taxi y ya estamos en el Centro Cultural Islas Malvinas (CCIM). En medio de una plaza un viejo edificio que perteneció, si mal no recuerdo, al Ejército y fue reciclado,  congrega un grupo de gente en la entrada. El edificio es una típica construcción del siglo pasado: techos altos, galerías y patio central. En el edificio hay un bar, una videoteca con títulos por demás interesantes (Seba me comentó que la variedad de títulos del japonés Yasujiro Ozu es digna de destacar), salas de exposiciones y, en el patio central, un espacio para el escenario. Al acercarnos al CCIM se puede ver a un grupo de gente en las adyacencias… y de a poco vamos confirmando nuestra teoría: la escena es chica, no hay envidias, hay menos pose y todo se transmite mucho más rápido. Salvando la distancias, lo que sucede es muy similar a lo que sucede en Inglaterra o en las centros universitarios de USA: una pequeña pero activa red de contactos e intereses comunes que parece potenciarse mutuamente… ¡Buenos Aires es tan grande y tan indiferente a veces! Antes del show nos cruzamos con algunas caras conocidas, por ejemplo, los integrantes de El Mató a Un Policía Motorizado (que nos cuentan de la inminente edición de su tercer y esperado EP y de proyectos cinematográficos), el baterista de los ya clásicos Peligrosos Gorriones, Rocky y Ariel V (colega de Inrockuptibles, MTV y difusor de la escena platense). El show está anunciado para las 21… son casi las 22 y de a poco se va completando el patio central del CCIM (en el tema de la puntualidad no hay tantas diferencias). Seguidores de las bandas, público del rock se mezclan con familiares y curiosos. Es raro ver este tipo de mezclas en Bs. As. Ah, y como en todo evento con presencia familiar, hay varios chicos que corren endemoniados entre globos y lámparas de iluminación mientras suenan la perfección pop de los últimos trabajos de Githead (banda de Colin Newman de Wire) y Sonic Youth. De a poco va refrescando.


107 Faunos

3. La gran bestia pop. Sube al escenario, decorado con globos multicolores, 107 Faunos. La mini orquesta indie (dos guitarras, dos teclados, bajo, dos baterías y dos percusionistas) se encuentra presentando su disco debut, un corto pero colorido homenaje a la tradición indie de los noventas, especialmente a bandas como Perdedores Pop. Comparten algunos detalles (bajista mujer) y visiones: debilidades interpretativas para algunos, postura ideológica para otros… lo de ambas banda pasa por priorizar las simplicidades, la canción, la melodía, un gancho atrapante. Típicos problemas de sonido hacen que la banda tarde un par de temas en sonar bien. Se suceden las canciones del disco debut. Todas comparten una economía de tiempos que demuestra el interés del grupo: nada de virtuosismos innecesarios, nada de elementos superfluos. Todas las canciones del show (al igual que en el disco) son cortas, apenas superan los tres minutos, todas se construyen a partir de melodías sencillas y contagiosas, todas derrochan energía… y ahí es donde precisamente está el fuerte de la banda: los dos minutos promedio de cada canción nos llenan de efervescencia. La mejor canción del set es “El Elmo”, que logra sintetizar esa emotividad de los coros perfectos (“alejado de vos, alejado de mi, olvidándolo todo, dinamitáaandome”) y, a la vez, es simple y concisa… ideal para las radios. Seguramente debe sonar en la radio de la Universidad de La Plata, uno de los centros generadores de la movida platense. También merece una mención “Vacaciones”, otro ejemplo de manejo de estribillos efectivos. El show pasa rápido. La gente pide más. Tocan “Muchacho Lobo”, en menos de un minuto terminan los bises. Muy simbólico de la banda: en la cancha dirían “cortito y al pie”. 107 Faunos no se destaca por su preciosismo o por su virtuosismo, lo del multicombo pasa, más bien, por jugar con el imaginario naif del rock y despojarlo de excesos para llevarlo a la energía y la excitación.


Ático

4. Are you the one I’ve been waiting for? Intermedio, cambio de equipos. Turno de Ático. Los globos multicolores que tan bien se complementan con la visión de 107 Faunos quedan un tanto fuera de lugar en el escenario, pero siguen allí. Un teclado, una batería, dos equipos de guitarra y uno de bajo. Comienza el show y siguen los problemas de sonido que, afortunadamente, se pueden resolver con el pasar de las canciones. En escena se ve una banda que hace honor al terrible discazo que han editado (sí, nos gustó, no lo ocultamos, todo lo contrario, lo vamos a halagar descarada y, por sobre todo, merecidamente). El disco había llegado a nuestras manos y nos fascinó inmediatamente, pero no los conocíamos; en su fotolog había dibujos pero no fotos, en el sitio de su sello Laptra Discos una foto pequeña… al fin los vemos: Teo, cantante y guitarrista parece una mezcla de un Thurston Moore joven y un Baudelaire poseído en escena, Agustín, guitarras, voces y teclados, también parece estar poseído por la música que generan o, mejor dicho, de la que parecen ser meros transmisores. La base de Pablo y Francisco parece, a lo lejos, una visión doble de Stephen Morris, baterista de Joy Division-New Order. Este es el primer detalle que llama la atención: los cuatro parecen estar poseídos por la fuerza de su música. Y no es una pose. Agustín descubrirá al final del show que se abrió la frente con un movimiento brusco de guitarra. La banda toca íntegramente su disco debut. El existencialismo urbano de las canciones, que tanto le debe a Don Cornelio y Joy Division en lo musical y Bochaton en lo lírico, es por demás personal. Escuchar y ver (para el caso es lo mismo) como se suceden las ocho canciones nos hace pensar en nada más que en esas ocho canciones. Es música que atrapa, envuelve y emociona, que crea un mundo propio. “Estadios”, “Amarillo”, “Compañía” y “La Marina” son los puntos altos de un show de rock sin fisuras. Bases urgentes, ritmos marciales pero nunca rígidos, teclados gélidos y orgánicos a la vez, voces teatrales, afectadas y cambiantes y guitarras envolventes e hirientes conviven en las canciones de Ático. Sí, hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un show. Si una banda hace que uno disfrute aún más de su amor por la música, es una señal inequívoca del valor de esa banda.

5. After chabón. Termina el show. Charla obligada a cerca de lo que acabamos de ver. Nos presentamos con los integrantes de Ático, charlamos con la bajista de 107 Faunos (Carolina, seguro nos hemos cruzado en miles de shows de losa años noventas o en el City Limits de Gary Castro), el Gato de 107 Faunos nos invita a comer pizzas y ver que hacemos después. Finalmente nos quedamos comiendo en el bar del CCIM y charlamos con los integrantes de Ático y sus amigos. Hablamos de IK& V, el nuevo disco de Emanuel Horvilleur, historias de shows accidentados, bandas recomendadas (Agustín nos recomienda Escaleras Circulares, si mal no recuerdo). Varias jarras de cerveza, hamburguesas completas y pizzas después nos vamos. Quedamos en encontrarnos el 11 de Abril antes de su show en el Ciclo Nuevo del CC San Martín en Capital para hacer una entrevista más completa… aunque esa sobremesa nos alcanzaría para completar varias páginas. Decidimos volver a Buenos Aires. Después Carolina me confirmaría que nos perdimos una fiesta en Bellas Artes.

6. Back to Black. Llegamos a la terminal y justo sale un Costera Criolla. Si lo hubiéramos perdido hubiéramos tenido una hora de espera. Comentamos con Seba que teníamos razón:

a. la escena platense existe y se puede ver en cada detalle, aunque sus actores no se den cuenta.
b. el tamaño de la ciudad y la naturaleza de sus relaciones es clave.
c. Ático es la mejor nueva banda del rock argentino y han editado un debut como hace años nadie hacía.

…nos dormimos. Es el anochecer de una noche agitada. Nos despertamos en la Facultad de Ingeniería y caminamos unas cuadras por el, ahora turístico, San Telmo. Hay gente que espera colectivos para ir a algún lado. No saben lo bien que la pasamos en La Plata.

 

Aclaración: en próximas semanas tendremos notas con ambas bandas. Se lo merecen.

 

VIDEOS DE LOS SHOWS:

107 Faunos:


Ático:

 
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Publicación: 08/04/2008
 
 
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el pueblo de atico | Miércoles 09 de Abril de 2008
     
de lujo, lijo.
show memorable,
viene de rastrón

atico
bazaar adiere a la critica.
mas somos mejores.
abrazo a los faunos
       
     
Gabriel | Jueves 10 de Abril de 2008
     
Me ocupe, desmostrando atencion y predisposicion.
La novedad dura lo que merece durar y en estos casos poco, lementablemente.
Si Perdedores pop es influencia estamos en el horno.

Escuche: 107 Faunos, Atico(interesante si no hubiese existido antes una banda llamada Fina Feliz)El mato, Prietto viaja al cosmos con Mariano, Princesas apuñaladas de luna(nombres demasiados pretenciosos?) y la unica banda que merece un poco de atencion es El MATO.
Las demas se cuelgan de ese snobismo autoimpuesto tan platense que ya aburre.

Y, claro esta, despues nos quedamos paralizados cuando Soda llena 14 estadios de River.




       

 

Ático + 107 Faunos
 

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